Carmela Pacheco es una psicóloga jubilada de 74 años que al igual que miles de venezolanos huyó de su país. Vive de la ayuda de sus hijos y nietos en Barcelona, España, al no poder recibir su pensión por estar en el extranjero. Salió de su país por el miedo y al ver como sus familiares también buscaban otros rumbos. “Lo fui vendiendo todo para poder salir de Venezuela… La nevera, la televisión, los muebles. Me estaba quedando completamente sola”, relató a La Vanguardia.

“Si el desabastecimiento cambiara, yo quiero volver”, dice la mujer que llegó a España en mayo de 2016, “siento que todos deberíamos volver por compromiso moral con la reconstrucción del país”.

Para ella, decir “que no hay hambre en Venezuela es un crimen”. “Piensen que cuando corre la voz de que ha llegado cualquier artículo a las tiendas, las personas salen de sus trabajos y se ponen a hacer varias horas de cola. Los jefes no dicen nada porque ellos hacen exactamente lo mismo. Así estamos”, relató.

Carmela también recuerda el temor ante la inseguridad en su país: “En mi barrio, íbamos varios vecinos juntos por la calle para evitar que nos robaran. Yo fui creo la única persona de mi familia a la que no asaltaron, pero a mis hijos y nietos a todos. A una nieta mía la asaltaron para robarle la mata de pelo que en esos días había corrido la voz que se vendían muy bien”.

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