Diariamente salen de Venezuela miles y miles de venezolanos en busca de un futuro mejor, y tal es el caso de Maritza, una enfermera graduada, que viajó hacia Colombia hace dos años aproximadamente, quien dejó a su madre y a sus tres hijos, y como la mayoría de los que se van con título en mano aspiran trabajar en su campo.

Sin embargo la falta de oportunidades la llevó a vender su cuerpo. “Tener un hombre hoy y otra persona mañana, no piensas, haces lo que tienes que hacer“, dijo.

“Es frustrante porque te das cuenta de que trabajaste. Cinco años de mi vida estudiando, preparándome. En este momento siento que he perdido cinco años porque no puedo practicar”, lamentó.

En Venezuela trabajaba como enfermera, pero la crisis por la que atraviesa el país la obligó a irse.

“Siempre votamos por Chávez”

Maritza relató que toda su familia era chavista, “siempre votamos por Chávez, no había hambre, no había escasez, no había separación“.

También contó que las necesidades de su familia, fueron los motivos por el cual decidió cruzar la frontera. “Mi madre es una supermadre. Mi madre lo es todo, sé que el día que se entere, por el motivo que sea, la lastimará pero no me juzgará”, indicó.

“Soy una niña criando a un niño”

Entre las miles de mujeres venezolanas que llegan a Cúcuta para trabajar, se encuentra Erica que con tan solo 17 años de edad, vende su cuerpo para mantener a su hijo de siete meses.

Comenta que encontrar trabajo en la zona fronteriza es difícil, y más cuando eres menor de edad, por lo que dice que le dieron esta “opción: la peor que existe“, reseñó CNN en español.

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