El diario El Mundo dedicó este lunes su editorial a la situación que vive Venezuela. En ese sentido, señalan que Nicolás Maduro con su orden de impedir la entrada de medicinas y alimentos en plena crisis humanitaria, “se está cavando su tumba ya que el malestar entre los soldados rasos es una bomba de relojería y la población civil está hipermovilizada abriendo corredores para la ayuda extranjera”.

Asimismo, destacan que como ha advertido Estados Unidos, bloquear el acceso de medicinas y de productos básicos en un escenario como el que sufre Venezuela “puede constituir un crimen contra la humanidad. Y, si persiste la desesperada obcecación de Maduro, la comunidad internacional estará no sólo legitimada, sino obligada, a intervenir en misión humanitaria”.

A continuación el texto completo publicado por el medio español:

Aunque el régimen de Maduro intenta resistir a la gran ofensiva diplomática internacional trasladando una imagen de que se mantienen prietas las filas del ejército, el único sostén actual de la dictadura, cada vez son más visibles las grietas en el estamento castrense. En las últimas horas, un tercer alto oficial ha repudiado del chavismo y ha reconocido a Guaidó como presidente del país, al tiempo que pedía a sus compañeros de armas permitir el acceso a Venezuela de la ayuda humanitaria.

Con su orden de impedir la entrada de medicinas y alimentos en plena crisis humanitaria -las ONG calculan que unas 300.000 personas están en riesgo de morir por malnutrición y falta de medicamentos-, Maduro se está cavando su tumba ya que el malestar entre los soldados rasos es una bomba de relojería y la población civil está hipermovilizada abriendo corredores para la ayuda extranjera.

Como ha advertido EEUU, bloquear el acceso de medicinas y de productos básicos en un escenario como el que sufre Venezuela puede constituir un crimen contra la humanidad. Y, si persiste la desesperada obcecación de Maduro, la comunidad internacional estará no sólo legitimada, sino obligada, a intervenir en misión humanitaria, máxime porque así lo ha reclamado el actual Gobierno del país, encabezado por Guaidó.

Esa intervención estaría, por tanto, respaldada por los principios del Derecho y no supondría ninguna injerencia espuria. Debieran pensarse, y muy rápido, los mandos militares venezolanos si quieren ser copartícipes de una violación de derechos humanos a gran escala perseguible por la Justicia.

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