Datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), estiman para finales de 2019, unos 5.4 millones de venezolanos podrían estar residenciados entre los países de América Latina y el Caribe.

Por tal motivo, expertos internacionales que participaron durante un taller sobre migración en América Latina, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Bogotá, concluyeron que es fundamental ejercer desde ahora un correcto servicio público de empleo para gestionar el sector laborar de migrantes.

En el evento se expusieron experiencias de algunos países europeos donde se demostró que mediante la generación de instrumentos de ayuda para los migrantes, estos se convirtieron en una palanca de desarrollo y generaron efectos positivos en la economía, en vez de convertirse en una carga para la nación.

“Los países de la región necesitan crear políticas que aseguren que los migrantes puedan diversificar y complementar con sus competencias el mercado laboral del país receptor para que contribuyan en la recaudación de impuestos, la seguridad social y se integren exitosamente a la sociedad”, señaló Marcelo Cabrol, gerente del sector social del BID, según lo reseñado por el diario La Opinión.

En este sentido, señaló la importancia del servicio para promover y crear oportunidades para los migrantes.

“El papel de estos servicios es clave para promover la creación de oportunidades para los migrantes y los beneficios para los países receptores”, añadió.

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