La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, manifestó hoy su preocupación por las situaciones en Venezuela, Nicaragua y Guatemala, durante un encuentro informal con representantes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU,

La crisis en Venezuela “ha alcanzado dimensiones regionales e incluso globales con la salida de por lo menos 3,3 millones de personas, una cifra sin precedentes“, destacó Bachelet en la reunión, celebrada en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra.

La expresidenta de Chile alentó a todos los países de acogida de esos migrantes y solicitantes de asilo venezolanos a que sigan facilitándoles el acceso a sus territorios y que “sigan luchando contra la xenofobia y la discriminación” que sufren algunos de ellos.

La delegación venezolana presente en la reunión recordó que en noviembre hizo llegar una invitación a Bachelet para visitar el país con el fin de “conocer de manera objetiva la verdadera situación de los derechos humanos en nuestra patria, más allá de la campaña mediática de satanización desatada por las corporaciones de información transnacional”.

La visita, añadió la delegación, podría servir para que Bachelet constate las dificultades que vive Venezuela por las sanciones “impuestas por el imperio norteamericano, que pretende por esa vía apropiarse de los recursos y las riquezas de los venezolanos”.

Bachelet denunció por otra parte la situación de vulnerabilidad que viven muchos migrantes centroamericanos en las caravanas que viajan por México hacia Estados Unidos, y recordó la muerte de dos niños guatemaltecos cuando estaban bajo custodia de las fuerzas de seguridad estadounidenses.

La respuesta a estos migrantes “ha de ser humanitaria, con unas condiciones adecuadas de recepción y detención”, para lo cual debe adoptarse “una forma ética de controlar la migración”. EFE

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