Washington (AFP) – ¿Muro de cemento? ¿Barrera de acero? Donald Trump volvió a su retórica original sobre su proyecto emblemático, en un momento en el que las negociaciones en busca de un compromiso presupuestario se reanudan en el Congreso.

Desde hace varias semanas, algunos legisladores republicanos, y también Trump aprovechando la circunstancia, hablan de “barrera” en la frontera con México, con la esperanza de hacer más aceptable el plan a ojos de los demócratas y así evitar un nuevo “shutdown”.

Este jueves por la mañana, sin embargo, el presidente estadounidense estimó que eso no servía de nada.

“¡Llamémosle muro y dejémonos de juegos políticos!”, tuiteó como si se dirigiera a sus propios consejeros. “¡Un MURO es un MURO!”, añadió, enfatizando su mensaje con mayúsculas.

En una cascada de tuits, el mandatario también estimó que los legisladores republicanos estaban perdiendo el tiempo negociando: “Los demócratas (…) no desbloquearan dinero para construir el muro que necesitamos desesperadamente”.

Según un informe difundido el lunes por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el cierre parcial de la administración estadounidense, que se extendió durante más de un mes, restó 11.000 millones de dólares al PIB, casi el doble de lo que Trump necesita para concretar su proyecto del muro.

El informe indicaba sin embargo que gran parte de esa suma se compensará con la reactivación de las operaciones del gobierno y que las pérdidas serán de sólo de 3.000 millones de dólares, equivalentes a un 0,02% del PIB, en el balance final.

La parálisis presupuestaria, que fue la más larga de la historia de Estados Unidos, afectó a unos 800.000 empleados públicos, que tuvieron que trabajar sin paga, o que fueron licenciados sin goce de sueldo.

Trump terminó cediendo ante los demócratas aceptando la financiación temporal de los servicios federales, pero esto no aleja del todo el fantasma de la crisis, ya que sólo otorga fondos al gobierno hasta el 15 de febrero.

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