El exvicepresidente del Gobierno español Alfonso Guerra ha publicado recientemente “La España en la que creo” (Ed. La esfera de los libros), un libro en defensa de la Constitución de 1978  y contra las medidas destinadas a complacer a sus enemigos que pretenden “dinamitarla”. 

Guerra es un político orgulloso de la transición y aboga por evitar la deriva hacia la desaparición del Estado. La aprobación de la Constitución, dice, fue una consagración de la libertad tras cuatro décadas de régimen autoritario y ha sabido resistir un golpe de Estado (en 1981), el terrorismo separatista de ETA o el yihadista, que siempre recibieron el rechazo general.

La reciente ruptura del orden del nacionalismo catalán, sin embargo, a su parecer, “ha tenido una respuesta escasamente constitucional y carente de las exigencias de los principios democráticos”. 

La tendencia a aparecer como flexibles y dialogantes, escribe, “ha generado una teoría que sacrifica la verdad en aras de la apariencia”. La reiterada apelación al diálogo, dice, “esconde una clara incompetencia, la negativa a comprometerse con una solución difícil pero necesaria para salvaguardar la democracia”. 

En su libro, Guerra señala la urgencia de proporcionar a los más jóvenes datos reales para conseguir la prevención de tácticas arriesgadas y la convivencia pacífica de los españoles porque, cuando se dispara la intransigencia, “todo se vuelve frágil”.

Guerra es un político español que ejerció de vicepresidente del Gobierno (1982 – 1991), vicesecretario general del PSOE (1979 – 1997), portavoz del Grupo Parlamentario Socialista (1977-1982) y presidente de la Comisión Constitucional y de la de Presupuestos. Fue además uno de los protagonistas de la elaboración de la Constitución de 1978.

 

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