Tomás Palacios, un joven profesor español del Departamento de Ingeniería Eléctrica e Informática del Massachusetts Institute of Technology (MIT) es cocreador de un dispositivo que convierte la señal de una red Wifi en energía eléctrica, un proyecto que también tendría aplicaciones en el campo de la medicina.

“Hemos creado una nueva forma de alimentar los sistemas electrónicos del futuro”, afirma Palacios al diario El Mundo. Natural de Jaén, en el sur de España, su equipo ha conseguido desarrollar una antena que captura las ondas electromagnéticas, incluidas las que se transmiten en una conexión inalámbrica, en forma de corriente alterna. Al pasar por un rectificador -la pieza que hace posible esa conversión de corriente alterna en continua- la señal se transforma en energía capaz de alimentar dispositivos electrónicos.

Tomás, quien es también director del Centro de Dispositivos de Grafeno y Sistemas 2D del MIT, afirma que los 40 microvatios de potencia que ha llegado a producir la antena es más que suficiente para iluminar una pantalla de móvil o activar chips de silicio.

“Siempre es difícil hacer predicciones sobre el futuro, pero creo que las primeras aplicaciones pueden aparecer en cinco o siete años”, explica. 

Con multitud de aplicaciones, este revolucionario método podría llegar a usarse para cargar la batería de los móviles o incluso no llegar a necesitarla.

Uso en el campo de la medicina

Uno de los posibles usos de este proyecto es su aplicación en el campo médico, para alimentar el funcionamiento de implantes. “Lo ideal es no tener que depender del uso de baterías para alimentar este tipo de dispositivos, ya que en caso de haber fugas de litio, se pone en riesgo al paciente”, explica Jesús Grajal, investigador de la UPM y coautor del trabajo.

Grajal pasó una temporada en el grupo que Palacios dirige en el MIT y allí se empezó a forjar la colaboración.

 

 

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