MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) – La representante de la Secretaría General de Naciones Unidas para Niños y Conflictos Armados, Virginia Gamba, ha afirmado este domingo que los recientes acuerdos entre las partes en conflicto en Yemen “dan esperanza” sobre una posible mejora que beneficie a los menores atrapados por la guerra.

“Los recientes acontecimientos, incluido el inicio del alto el fuego acordado entre las partes (en Hodeida), nos dan la esperanza de que la situación mejorará y dará alivio a los niños y niñas de Yemen”, ha dicho, tras una visita de un día y medio a la capital de Arabia Saudí, Riad.

“Sin embargo, el número de niños reclutados, especialmente por parte de milicias y grupos armados, y la muerte y heridas sufridas por niños a manos de todas las partes en el conflicto debe terminar“, ha agregado.

‘Responsabilidad común’

Así, ha denunciado que “los niños siguen siendo usados y sufriendo abusos en el conflicto armado”. “Es nuestra responsabilidad común poner fin a estas violaciones, ayudar a los niños a superar su sufrimiento y juntos evitar violaciones en el futuro”, ha sostenido. Gamba ha expresado además que son necesarios “resultados tangibles sobre el terreno” y ha apuntado que “los niños en Yemen han sufrido suficiente”.

En este sentido, ha recordado a todas las partes su obligación bajo el Derecho Humanitario a la hora de proteger a la población civil en el marco del conflicto, al tiempo que ha reclamado que se permita la entrega de ayuda humanitaria a los necesitados.

“Esto debe terminar ya, de una vez por todos. Las cláusulas para los niños deben estar en el centro de todo proceso de paz y la ayuda humanitaria a todos los niños debe ser facilitada y entregada”, ha remachado.

Después de casi cuatro años de guerra, los huthis controlan la mayoría de las zonas pobladas del país, mientras que el Gobierno del presidente Abdo Rabbu Mansur Hadi se sostiene en el reducto de Adén, en el sur, gracias al apoyo militar de Arabia Saudí y sus aliados.

La guerra ha sumido al que ya era el país más pobre del Golfo en la peor crisis humanitaria del mundo. Según la ONU, unas 16.000 personas han muerto y el 80 por ciento de la población depende de la ayuda para sobrevivir.

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