El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha establecido que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela ha caído en torno a un 15 por ciento al cierre del año 2018, lo que supone un 45 por ciento si se calcula el dato respecto a hace diez años. Se trata de “una de las peores crisis de la historia”, indica el organismo.

Las circunstancias sociales y las cifras lo certifican: a la escasez de productos básicos y medicinas, los cortes de electricidad y la falta de suministro, entre otras cuestiones, se suma una crisis financiera que deja una inflación prevista para el 2019 de un 10.000.000 por ciento, según el FMI.

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Sin embargo, hay un sector productivo que parece mantenerse a flote, y que al mismo tiempo es el único respiro para los venezolanos que han decidido quedarse en el país. Se trata del cacao, un producto que cuenta con un día de celebración nacional en Venezuela (1 de octubre).

Durante décadas (1600-1820), Venezuela ocupó el primer lugar del mundo en exportación de cacao, recoge ‘Panorama’, indicando que posteriormente fue reemplazado por el café, mayor generador de ingresos. Tras una etapa de estancamiento entre 1900 y 1920, se produjo un incremento de la producción de cacao, alcanzando volúmenes de 22.000 toneladas al año.

El cacao, como muchos otros productos, fue soslayado por el petrolero en el país, lo que llevó a que si bien el sector no se ha desarrollado tanto como podría ni el cacao venezolano es líder mundial, sí tenga presencia internacional y su productividad se mantenga más o menos estable, a pesar de la situación económica actual del país caribeño.

Como relata ‘BBC Mundo’, muchas familias venezolanas que mantenías olvidadas plantas de cacao en sus jardines, han encontrado en ellas una posible fuente de sustento y superviviencia. Y es que, si bien el cacao se ha mantenido como producto exportador en el país, lo que no se ha desarrollado tanto ha sido la elaboración del chocolate, que incluso es importado al país.

La emprendedora social María Fernanda di Giacobbe se ha centrado en cambiar este hecho y, aprovechado las circunstancias, ha desarrollado un proyecto con el que pretende formar a cientos de familias en el mundo del cacao y el chocolate. Con su labor y sus iniciativas, ha conseguido ganar premios internacionales como el Basque Culinary World Priz.

Según afirma la emprendedora a ‘BBC Mundo’, más de 17.000 productores y 8.000 artesanos se han inscrito en alguno de sus cursos en los últimos años, lo cual ha ayudado a que muchos venezolanos hayan decidido mantenerse en el país en vez de emigrar hacia otro país. Al tiempo, muchos cultivos han resucitado.

Notimérica / dpa.

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