BOGOTÁ (AP) — Las autoridades colombianas trataban el viernes de identificar el motivo de un flagrante atentado con coche bomba contra una academia de policía en Bogotá, que dejó perplejos a los residentes y planteó serias dudas sobre las amenazas a la seguridad que persisten tras el acuerdo de paz con el grupo rebelde más grande de la nación.

El atentado del jueves por la mañana, que dejó 21 muertos y decenas de heridos, fue el más letal en Bogotá desde hace años y resultó especialmente perturbador porque el objetivo, la escuela General Santander en el sur de Bogotá, es una de las instalaciones más protegidas de la capital.

El atentado resulta perturbador porque el objetivo ha sido una de las instalaciones más protegidas de la capital.

El presidente Iván Duque, que visitó la academia después de la tragedia, tuvo cuidado de no culpar a ningún grupo armado, pero condenó lo que él calificó de un acto terrorista “demencial” que recordó algunos de los capítulos más sangrientos del pasado reciente de Colombia.

En un discurso televisado, dijo que los terroristas buscan intimidar a la sociedad y atacar al Estado, pero Duque aseguró que Colombia demostrará que es un Estado fuerte que no se quebrará ante tales agresiones.

Entre los muertos se encontraba una cadete ecuatoriana de primera clase. Entre los heridos hay dos estudiantes visitantes de Panamá.

Con la ayuda de cámaras de seguridad, las autoridades identificaron al sospechoso del ataque con bomba como un hombre de 56 años sin antecedentes penales llamado José Aldemar Rojas. Dijeron que el sospechoso murió en el ataque.

Duque ha exigido al ELN el cese de todos los ataques y secuestros como condición para reiniciar las conversaciones y ha condenado a Venezuela y Cuba por supuestamente proporcionar un refugio a los líderes rebeldes.

Se informó que los investigadores están analizando los posibles vínculos de Rojas con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) después de que se divulgaran informes -hasta ahora no confirmados- de que él fue durante mucho tiempo un experto en explosivos para una célula del grupo rebelde.

El ELN ha estado intensificando sus ataques contra objetivos policiales e infraestructura petrolera en medio de un conflicto con el gobierno conservador de Duque por el estancamiento de las conversaciones de paz. Hace un año, el grupo reivindicó el atentado con bomba contra una comisaría de policía en la ciudad costera de Barranquilla, que dejó cinco policías muertos.

Duque ha exigido al ELN el cese de todos los ataques y secuestros como condición para reiniciar las conversaciones y ha condenado a Venezuela y Cuba por supuestamente proporcionar un refugio a los líderes rebeldes mientras sus fuerzas continúan sembrando la violencia en Colombia.

 

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