El primer vicepresidente de la CEV, Monseñor Mario Moronta, pidió al gobierno y la oposición trabajar con “dignidad, claridad, coherencia, legitimidad, legalidad” pero sobre todo con la “constitución en las manos”.

“Desde hace algún tiempo los obispos hemos venido señalando la necesidad de que se respete la constitución y la institucionalidad, eso previo a lo que está sucediendo hoy en Venezuela, que es la toma de posesión del presidente luego de unas elecciones ilegítimas

“El gobierno debe reconocer la ilegitimidad de todo lo que ha venido pasando, y que debería convocar a legítimas elecciones con un Consejo Nacional Electoral bien votado por todos, y evitar en todo momento la violencia de diverso tipo, incluida la invasión de otros países – nosotros estamos en contra de ello -, . También hemos hecho el llamado para que se fortalezca todo lo que puedan ser encuentros. Esto no tanto para dialogar, porque ya las opciones de diálogo – que son necesarias y de las que el Papa nos ha hablado – se han ido cerrando, pero sí se necesitan encuentros para buscar, con la Constitución en la mano, los caminos para restaurar el orden democrático y en esto tienen que participar todos los actores políticos, económicos, sociales del país” reseña Vatican News.

Asimismo, expresó que el único órgano vigente y legalmente aceptado es la Asamblea Nacional, y que este puede ser el instrumento que facilite el reconocimiento de la necesidad de un cambio radical en Venezuela.

“Esto puede llevar en un futuro a plantear la posibilidad de un acuerdo, un pacto de gobernabilidad entre todos los actores políticos, porque no se puede hablar fácilmente de un gobierno de transición, dado que no existe esa figura en la Constitución, pero sí se puede a través del órgano, que es el único órgano vigente y legalmente aceptado, que es la Asamblea Nacional

Por último, dijo que los venezolanos no pueden esperar que alguien venga a solucionar los problemas y que se deben unir fuerzas para llegar a la soluciones de las misma.

“Si el gobierno verdaderamente tuviera preocupación por el pueblo, si los dirigentes políticas tuvieran verdadera preocupación por el pueblo y se sintieran pueblo, hace tiempo se hubieran resuelto los problemas que estamos viviendo. Pero cuando hay un divorcio, un menosprecio de la dignidad de la gente surgen las tentaciones autoritarias, totalitarias, las torturas, los menosprecios y la “búsqueda” que algunos grupos políticos manifiestan, búsqueda y ansia de poder”

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