La Secretaría de Integración Social de Colombia dio inicio oficial al desmontaje del albergue de venezolanos que desde el pasado 13 de noviembre se instaló en Engativá, Bogotá, para atender a los migrantes que se habían ubicado de forma informal junto con a la Terminal de transporte de El Salitre.

El centro, instalado de forma temporal para ayudar a los viajeros mientras se establecían de mejor manera en otras zonas, ya solo cuenta con unas 25 carpas que albergan a unas 140 personas.

En el transcurso de los últimos tres meses ha sido progresiva su salida del lugar. Algunos se fueron en busca de mejores alternativas en otras ciudades o países, mientras que muchos otros lograron regularizar su situación y consiguieron trabajos y un nuevo lugar para vivir.

La reducción de personas en el centro de ayuda ha llevado a que se hayan redefinido las normas, por lo que en los últimos días se les ha prohibido cocinar dentro del campamento.

De acuerdo con Daniel Mora, encargado de la secretaría de Integración Social del albergue temporal, en estos tres meses se ofrecieron ayudas a los migrantes en cuatro niveles.

La primera consistió en el apoyo para que los migrantes pudieran continuar su camino hacia otras ciudades o países, según lo reseñado por El Espectador.

En segundo lugar se brindó ayuda jurídica para que los venezolanos lograran legalizar su situación en el país, mientras que, en el tercer nivel, se les dio la atención médica necesaria, social y educativa a niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas en condición de discapacidad.

Por último, junto al Ejército y el Instituto de Desarrollo Económico se hicieron jornadas de formación de inclusión laboral, y privados se ocuparon de brindarles alimentación diaria.

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