Hallacas, pan de jamón, gaitas y parrandas, suelen verse en cada hogar venezolano en épocas decembrina para festejar junto a la familia el final de un prospero año, sin embargo, este 2018 podría quedar marcado en la historia ante el esparcimientos de estas costumbres y tradiciones a lo largo del mundo.

El Observatorio de la Diáspora Venezolana, ha representado en varias oportunidades el número de migrantes que se encuentran actualmente esparcidos por el globo terráqueo ante la crisis económica, política y social que vive la nación petrolera, lo cual sin duda alguna, se hace ampliamente notorio para estas fechas, en donde el sentimiento colectivo ha llevado a los viajeros a recordar un pedacito de su tierra en otros horizontes.

Costumbres habitualmente venezolanas podrían verse reflejadas en por lo menos 92 países y 120 ciudades del mundo.

Por ejemplo, en la mayor parte de los Estados Unidos, lo más común es escuchar hablar de la llegada de Santa Claus la noche del 24 de diciembre, algo que aunque en Venezuela no es del todo extraño, suele verse mejor referido bajo las palabras de: la llegada del Niño Jesús o Niño Dios.

Eigly Aguilar, una venezolana de 39 años residenciada en la ciudad de Birmingham en Alabama, sostiene que su familia trata de mantener las tradiciones mientras se suman otras más de la cultura donde residen.

Su hijo Ángel, en Venezuela solía escribir la carta del Niño Jesús, no obstante, este año la madre asegura que el pequeño escribió, para no dejar por fuera su vieja tradición e incluir la nueva: ‘Querido niño Jesús y Santa Claus’”, según lo reseñado por Versión Final.

La migración produce nostalgia, tristeza y falta de identidad, por lo que muchos venezolanos intentan aferrarse a sus costumbres para no sentirse tan lejos del hogar y de la familia.

Aunque más difícil de cumplir por la carencia de algunos ingredientes como la hoja del platano, muchas familias venezolanas se han negado a no probar por lo menos una hallada durante diciembre, por lo que su característico olor se ha impregnado fuera del país caribeño.

Eucaris Loyo, una joven venezolana domiciliada en Madrid, hizo las compras de los ingredientes para la cena navideña desde hace varias semanas, para garantizar el plato típico para tres amigas venezolanas y ella.

“Aquí en España la costumbre es comer pavo, cordero, ostras o jamón, acompañados de vinos españoles, blancos y tintos. Nosotras, además de reunirnos para cenar, esperamos el 25 para cantar los villancicos y alabar la llegada del niño Dios”, afirma Loyo.

En Medellín, Colombia, también un grupo de 42 venezolanos y una colombiana se reunieron para degustar el plato típico venezolano, comprar bebidas y bailar, como usualmente se celebra en Venezuela.

“Somos un grupo de amigos del municipio Valmore Rodríguez que decidimos reunirnos y no pasar Navidad solos. La número 43 es Alejandra Vargas, una colombiana que quiere conocer nuestras costumbres y por eso decidimos invitarla a compartir”, aclaró una joven de 21 años que vive desde hace siete meses en Medellín.

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