La hiperinflación y la escasez atenta contra las tradiciones de los venezolanos, y es que la crisis económica que atraviesa el país ha generado que la celebración de la Navidad ya no sea la misma que años anteriores.

Raiza Escobar, una profesora jubilada de 61 años, contó que tuvo que comprar los ingredientes del plato navideño desde el mes de noviembre para poder asegurar en su mesa las famosas hallacas.

“Los aliños pude obtenerlos con el dinero me pagaron los aguinaldos. Todo lo gasté en eso” dijo.

La mujer manifestó que comprar los ingredientes poco a poco era la única opción que tenía para que ella y su familia pudieran degustar aunque sea unas pocas hallacas estas navidades.

“Compré las aceitunas en 1.990 bolívares soberanos a finales de octubre y ahora están a 14.000”, recuerda.

Según lo que reseña El País, a pesar del oscuro panorama financiero que vive Venezuela ha desalentado a muchos ciudadanos, Raiza y su esposo Leovardo, decidieron festejar la navidad para no sumergirse en la depresión de no tener a dos de sus hijas en casa.

“Esta vez no celebraremos como en otros tiempos, pero sí queremos espantar la tristeza que vivimos en el país”.

La misma situación la vive Coromoto Gómez, quien se desempeña como obrera y es madre de tres niño, pues está tuvo que vender un televisor para poder colocar en su mesa un Pan de Jamón y otra comida diferente al plato de arroz y granos que comen habitualmente.

“Antes no teníamos problemas, pero ahora somos esclavos de la inflación. Mis hijos se preocupan más por lo que comerán que por los juguetes”, asegura.

Coromoto, cuenta que a pesar de hay asociaciones que ayudan a las personas con pocos recursos, estás no llega a toda la población.

Además, expresó que “no queremos dádivas, sino poder ganar bien y comprar lo que necesitemos”. Pero en Venezuela no siempre se puede adquirir lo que se desea, sino lo que está disponible. En una juguetería de Galerías Ávila, en la urbanización Candelaria de Caracas, unas muñecas expuestas en un mostrador semivacío están en venta con carteles que advierten explícitamente de fallas en sus funciones

Las importaciones en el sector privado cayeron un 90% interanual en diciembre, según María Uzcátegui, presidenta de Consecomercio. Un mal lleva a otro: las ventas también han registrado una disminución superior al 60% y cuatro de cada diez comercios echaron el cierre el año pasado. La causa está en un manojo de desaciertos económicos, entre ellos un plan de “recuperación” financiera aplicado el 20 de agosto que, paradójicamente, acentuó el desastre.

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