Varios hechos relevantes ocurridos en los últimos meses en Nicaragua, entre ellos, la creciente crisis económica, las sanciones internacionales, la confrontación entre el gobierno y la oposición, e incluso el “hostigamiento” contra los medios de prensa, hacen inevitable pensar, según lo reseñado por El Tiempo, que el país centroamericano está en camino de convertirse en una “segunda Venezuela”.

Ambos países cuentan con amplias similitudes “negativas” que varias naciones demócratas del mundo no han dejado pasar por alto ante la comunidad internacional.

Por ejemplo, un informe del Grupo Interdisciplinario Especial de Investigación (Giei), denunció hace poco como “el Estado de Nicaragua ha llevado a cabo conductas que, de acuerdo con el derecho internacional, deben considerarse crímenes de lesa humanidad, particularmente asesinatos, privación arbitraria de libertad y crimen de persecución”, palabras parecidas a las utilizadas para describir la situación en Venezuela por países como Colombia, Argentina, Perú y EEUU.

La crisis, que sigue empeorando desde hacía algunos meses por la caída de la economía del país por cuenta de la disminución de la ayuda de cooperación internacional de parte de Venezuela, se desató el pasado abril por una reforma pensional que lanzó a miles de personas a las calles a protestar.

Con el paso de los días llegaron los bloqueos de vías y las confrontaciones entre los ciudadanos y las autoridades, por lo que los muertos se empezaron a acumular, y todo se derivó en que la protesta ya no era contra dicha reforma sino contra la crítica situación del país y el gobierno de Ortega-Murillo.

Posteriormente ocurrió un diálogo “similar al vivido en Venezuela”, mediado por la Iglesia católica, en el que se le exigió a Ortega hacer concesiones democráticas como el adelantamiento de elecciones, dadas las enormes dudas en cuanto a legitimidad que dejó su pasada victoria, sin embargo, nada de esto funcionó y las represiones siguieron adelante.

“Estamos en una crisis terminal debido a que el mandatario ha llevado al país a un despeñadero (…) destruyendo la economía y la convivencia, y solo se puede mantener por el terror”, dijo el periodista Carlos Fernando Chamorro.

El hundimiento de la economía es uno de los temas más difíciles, además de “la brutalidad comprobada del régimen”. Según los empresarios, en 2019 la economía se contraerá 11% si persiste la crisis, un escenario poco alentador para uno de los países más pobres de América latina.

Otra similitud entre ambos países viene de las sanciones impuestas por Donald Trump, para miembros del gobierno de Ortega y Maduro, las cuales limitan el acceso del país a préstamos internacionales, incluyendo los del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mientras no haya elecciones “libres, justas y transparentes”.

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