Una costumbre muy habitual en Venezuela para consentir a los niños en esta época de diciembre, es conseguirse dentro de los centros comerciales un gran árbol de Navidad, junto a una persona vestida en representación a Santa Claus. Aquí, familias enteras suelen tomarse fotos junto al pintoresco actor para mantener un recuerdo que dure por años, no obstante, incluso quienes trabajan en este oficio desde hace años, han vivido este 2018 una de las celebraciones más apagadas de su historia.

“Alejarme de mis hijos es lo que más le duele a Santa”, dijo uno de estos personaje de barba blanca, al recordar que no tiene a tres de sus cinco hijos en casa con él, porque su familia se dividió como la de miles de venezolanos que este año les tocará celebrar la Navidad por medio del WhatsApp y las redes sociales, reseñó La Verdad.

“Por primera vez tienen la oportunidad de ver a Santa llorar por muchas razones, entre ellas mis hijos. Aquí solo me quedan dos, que ya también se van a marchar”, comentó el señor Claus, que pidió disculpas por el llanto que no pudo controlar al recordar que tres de sus cincos hijos migraron a Perú.

Irse de Venezuela no está en sus planes. “No, nunca abandono mi país. Aquí está la razón de mi vida”, dijo Santa, y enumeró a su esposa y sus hijos, esos que ya se marcharon para ayudarle a sobrevivir en un país hiperinflación y los otros dos que están por buscar un mejor porvenir.

“Yo tengo un gran deseo de que mi país pronto sea el verdadero país que Dios nos ha regalado siempre, y así será”.

Santa extraña, extraña mucho a sus dos hijos mayores y el menor que están en Perú, quienes tienen tres años fuera de casa y que no puede tocar, abrazar o besar a diario. “Mis hijos los llevo muy adentro de mi corazón”, insistió en medio del ahogo del llanto que le impidió pronunciar las palabras.

El traje y gorro rojo, el cinturón y las botas negras, y los guantes blancos los usa cada Navidad desde hace 14 años. Hoy ese traje le da fuerza para mitigar la tristeza que deja la diáspora en miles de hogares venezolano y en el suyo en particular. “Los niños me dan mucha fuerza para seguir adelante”.

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