La cámara del Tribunal Supremo español que juzgará el año próximo a 18 líderes independentistas por su papel en la tentativa de secesión de Cataluña en 2017 se ha conformado hoy por primera vez para una audiencia técnica sin la presencia de los procesados.

Los siete magistrados a cargo del juicio, que se anuncia como uno de los procesos más controvertidos de España, con cuatro de sus acusados en huelga de hambre desde principios de diciembre, deben pronunciarse sobre la competencia en este caso del máximo tribunal. La defensa sostiene que los delitos que pesan sobre los acusados (rebelión, sedición, malversación y desobediencia) deberían ser juzgados por el Tribunal Supremo de Cataluña y no por el Supremo español.

Se prevé que los jueces rechacen este argumento, en una decisión esperada a lo largo de esta semana. Este juicio no incluirá a otros siete miembros independentistas, entre ellos el expresidente catalán Carles Puigdemont, que abandonaron España y no serán juzgados en ausencia. El juicio oral como tal se iniciará previsiblemente a finales de enero o principios de febrero. La sentencia no debería emitirse antes del verano.

Nueve de los acusados, miembros del núcleo duro independentista que impulsó la marcha hacia la frustrada secesión en octubre de 2017, llevan un año en prisión provisional y están imputados de rebelión. La fiscalía ha pedido contra ellos duras penas que alcanzan los 25 años de prisión en el caso del exvicepresidente catalán Oriol Junqueras. Hasta el momento hay cuatro acusados en huelga de hambre desde prisión para sensibilizar a la opinión pública sobre su situación. Los partidos independentistas consideran a los detenidos “presos políticos” y rechazan las medidas cautelares impuestas.

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