Laura Luelmo, una profesora española de 26 años desapareció el miércoles 12 de diciembre, fue hallada muerta este lunes por la Guardia Civil a cuatro kilómetros del centro de El Campillo, Huelva.

El cuerpo de Laura, fue encontrado sin vida a poco más de cuatro kilómetros de su vivienda, semidesnudo, ocultos entre unas jaras y con signos de violencia: marcas en el cuello, un golpe en la cabeza y heridas de autodefensa.

Según reseña El Mundo, Laura era una profesora interina que cruzó medio país para hacer méritos y obtener un empleo estable.

Laura no era una chica conformista, y en su afán de lograr sus metas ya había abandonado ante su barrios natal para estudiar Bellas Artes en la Universidad de Salamanca después de terminar el Bachillerato en el IES Claudio Moyano. Luego hizo un máster de Diseño en la Universidad Complutense de Madrid. Estuvo en México de intercambio. Y trabajó como profesora en prácticas en Valencia. También fue monitora de campamento.

Por tal razón decidió cruzar media España, para cubrir una baja temporal en el Instituto Vázque Díaz de Nerva, ya que sería una oportunidad para conseguir empleo estable.

Pero su plan no salió como esperaba. Laura, se alquiló una casita en El Campillo, lo que no sabía es que justo al frente vivía su asesino.

De acuerdo a otra publicación del portal web, la joven profesora se sentía amedrentada por su vecino que no paraba de mirarla, por lo cual decidió contarle a su novio, y fue el detonante para atrapar al posible culpable del crimen.

El caso que conmueve a la opinión pública española. Es que la profesora encontró la muerte cuando salió a practicar deporte por las calles de El Campillo. Nunca más retornó a su casa.

El vecino mejor conocido como “el gitano” habría abandonado su vivienda al tiempo que desapareció la joven, el sospechoso ya había tenido problema con la justicia, años atrás fue condenado a 15 años de prisión por apuñalar mortalmente a mujer en Cortegana, y luego intentó violar a otra.

Además, el hombre fue capturado por las autoridades cuando intentaba huir del país, aunque aún falta comprobar su participación en el crimen, hay fuertes probabilidades de que este sea el culpable del asesinato de Laura.

En un operativo de investigación en la vivienda de Bernardo Montoya, “El Gitano”, encontraron rastros que una marcha precipitada: cama revuelta y enseres sin recoger en la mesa.

Los registros, con los que se busca algún indicio que pueda servir para esclarecer las circunstancias en las que murió Laura, se producen casi al mismo tiempo que en el Instituto de Medicina Legal de Huelva se le practica la autopsia al cadáver para determinar la causa exacta de su fallecimiento. Aunque ya ha trascendido que presentaba signos de violencia, marcas en el cuello y heridas de autodefensa. El examen forense es también clave para averiguar si la joven de 26 años fue víctima, además, de una agresión sexual.

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