Foto: BBC

¿Puede el placebo ser tan o más efectivo para la salud que la medicina moderna? Interesante cuestión que se plantea Michael Mosley, escritor científico y presentador del programa de la BBC Two “Trust Me, I´m A Doctor” en un reciente artículo.

Para probar esta premisa realizó un experimento para el programa del canal inglés Horizon,en el que reunía a un grupo de personas que iban a ser tratadas para mejorar sus dolores crónicos de espalda. A los voluntarios tan sólo les informaron que la pastilla que tomarían podría ser falsa o ser un analgésico de nueva comercialización. Pero todas ellas eran placebo, un dato que ellos ignoraban. En el experimento también se incluía una consulta médica más larga de lo habitual.

Los voluntarios afirmaron querer continuar tomando las pastillas, aún sabiendo que eran placebo.

El estudio había sido diseñado por el Dr. Jeremy Howick, de la Universidad de Oxford, especialista en el efecto placebo que también quería medir el efecto que tenía en el paciente disponer de más tiempo de atención con un profesional.

Lo curioso del caso, una vez finalizado el experimento, es que más de la mitad afirmaron sentir mejoras tras la toma del placebo. Los mejores resultados los obtuvieron los que creyeron que tomaban el analgésico.

Los placebos, aunque falsos, son capaces de producir en el paciente un alivio real del dolor que padecen.

Por otro lado, los que estuvieron más tiempo siendo atendidos en consulta mejoraron el doble que los que recibieron una visita estándar de 9 minutos, algo que demuestra la gran medicina que es dedicar tiempo y atención a los pacientes.

Terminado el proceso, los voluntarios afirmaron querer continuar tomando las pastillas, aún sabiendo que eran placebo. Llegados a este punto, “¿hacía dónde va la medicina moderna?”, se pregunta Mosley.

Un articulo reciente publicado en el British Medical Journal sugería que podía ser ético recetar placebos, siempre y cuando el médico informara de este dato a sus pacientes. Dicho artículo demuestra que los placebos funcionan incluso cuando los pacientes saben que es eso lo que toman.

Lo que quería demostrar Mosley con este experimento es que los placebos, aunque falsos, son capaces de producir en el paciente un alivio real del dolor que padecen.

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