KATOWICE, Polonia (AP) — Casi 200 naciones, entre ellas las principales productoras de gases de efecto invernadero, China y Estados Unidos, aprobaron un conjunto de normas que insuflan vida al Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático porque establecen la manera cómo los países deben informar de sus emisiones y acciones para reducirlas.
Pero los negociadores postergaron las decisiones sobre otros asuntos cruciales hasta el año próximo, para frustración de los activistas ambientales y de algunos países que pedían metas más ambiciosas debido a las advertencias de los científicos de que el mundo debe reducir drásticamente la quema de combustibles fósiles en la próxima década.

Las naciones aprobaron un conjunto de normas que establecen la manera cómo los países deben informar de sus emisiones y acciones para reducirlas.

“La mayoría de las disposiciones del acuerdo de París ya están creadas y hay que agradecerlo”, dijo Mohamed Adow, experto en políticas climáticas de la organización Christian Aid. “Pero que países tuvieran que ser arrastrados mientras pataleaban y gritaban hasta la línea de meta muestra que algunas naciones no han despertado” ante las terribles consecuencias del calentamiento global, como lo esbozó en un informe el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), de Naciones Unidas.

Los funcionarios que asistieron a las conversaciones, que concluyeron el sábado en la noche en la ciudad polaca de Katowice, acordaron las disposiciones universales sobre la manera cómo las naciones pueden reducir sus emisiones. Los países pobres consiguieron garantías de apoyo financiero para ayudarles a reducirlas, adaptarse a los cambios como el aumento del nivel del mar y destinar recursos para hacer frente a los daños sufridos.

“A través de este paquete, ustedes han dado juntos mil pequeños pasos hacia adelante”, dijo Michal Kurtyka, alto funcionario polaco que presidió las conversaciones. Dijo que, aunque probablemente a cada uno de los países no le agradarán algunas partes del acuerdo, se hicieron esfuerzos para equilibrar los intereses de todas las partes.

Los países pobres consiguieron garantías de apoyo financiero para ayudarles a reducir sus emisiones, adaptarse a los cambios como el aumento del nivel del mar y destinar recursos para hacer frente a los daños sufridos.

Las conversaciones se llevaron a cabo en una momento en que crecen los temores de los científicos de que el calentamiento global en la Tierra esté avanzando con mayor rapidez de lo que los gobiernos hacen para revertirlo. El mes pasado, un estudio halló que el cambio climático empeorará los desastres naturales como los letales incendios en California y los poderosos huracanes que azotaron a Estados Unidos este año.

Y un informe reciente efectuado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) concluyó que, aunque es posible detener el calentamiento global a 1,5 grados centígrados (2,7 Fahrenheit) para fines de siglo en comparación con la época preindustrial, esto requeriría una reestructuración drástica de la economía global, incluida una fuerte reducción en el uso de combustibles fósiles.

Preocupados por los esfuerzos para incluir ese cambio en el texto final de la reunión, Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait -todas ellas naciones petroleras-, bloquearon un respaldo al informe del IPCC mientras se efectuaban las conversaciones de este mes en la ciudad polaca de Katowice. Eso desató la indignación de los grupos ambientalistas y de países vulnerables como las pequeñas naciones isleñas.

El texto final en las conversaciones de la ONU omitió una referencia previa a las reducciones específicas de emisiones de los llamados gases de efecto invernadero para 2030, y simplemente recibe con beneplácito la “conclusión oportuna” del informe del IPCC, no sus conclusiones.

El acuerdo es “un alivio”, dijo Johan Rockstrom, científico que contribuye a dirigir el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático. El acuerdo de París “está vivo y coleando, a pesar del aumento del populismo y el nacionalismo”, agregó.

Rockstrom dijo que su mayor preocupación es que la cumbre “fracasó en alinear las metas con la ciencia, en particular que no se consideró necesario dejar claro que las emisiones globales de las emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles deben ser reducidas a la mitad para 2030” a fin de que se ajusten a los parámetros del informe del IPCC.

 

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