Mas de un millar de personas se congregaron el domingo por la mañana en Estrasburgo (este de Francia) para rendir homenaje a las víctimas del atentado del martes pasado.

“Queríamos estar aquí, para mostrar que no estamos de rodillas, y que seguimos viviendo, aunque sea difícil y doloroso” explicó Jonathan, del barrio de Neudorf, donde fue buscado y luego abatido el presunto autor del atentado, Chérif Chekatt.

La mayoría de las personas congregadas al pie del gigantesco árbol de Navidad de la plaza Kleber, emblemática con su mercadillo navideño, estaban muy emocionadas, muchas de ellas al borde del llanto.

El atentado causó cuatro muertos y 11 heridos, varios de ellos graves, además de una persona en estado de muerte cerebral.

En la mitad de la plaza, al pie de la estatua del general Kléber, se han instalado desde hace varios días velas, flores y mensajes dirigidos a las víctimas.

Cerrado el miércoles y el jueves, el mercadillo navideño de Estrasburgo, que atrae cada año a miles de turistas, volvió a reabrir el viernes. La muchedumbre, aunque menos compacta que de costumbre, volvió a recorrer los puestos de madera donde se vende vino caliente, pastelillos y decoraciones de Navidad.

Tanto el presidente francés, Emmanuel Macron, como el presidente de la Asamblea Nacional, Richard Ferrand, han acudido esta semana a Estrasburgo, para rendir homenaje a las víctimas.

EL martes por la noche, Chérif Chekatt penetró en el centro histórico de Estrasburgo, armado con una pistola y un cuchillo, y atacó a varios peatones antes de darse a la fuga. Dos días más tarde fue abatido por policías en un barrio de Estrasburgo donde el presunto atacante había crecido.

Siete personas del entorno de Chekatt –entre ellas cuatro miembros de su familia– fueron detenidas tras el ataque. Seis de ellas han sido puestas en libertad por “falta de elementos incriminantes” según la fiscalía.

AFP

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