Pese a que su efectividad es cuestionada por expertos, el uso de las hojas de guásimo, se impuso en Venezuela entre las personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ante la escasez de fármacos antirretrovirales, una de las facetas más dramáticas de la crisis económica de la nación OPEP.

Desde inicios de este año cuando se acentuó la escasez de antirretrovirales, Carlos Pérez Pérez, parte del equipo de la organización no gubernamental Acción Solidaria, surgida en 1995 y que brinda atención integral a personas con VIH, ha recomendado beber el licuado de las hojas de guásimo dos veces al día por un mes, en un consumo que puede ser una vez o dos al año.

“Es un tratamiento complementario (…) porque el componente macerado de esas hojas es el tanino, que es un componente bioquímico que aparentemente tiene propiedades antivirales”, dijo de acuerdo a lo reseñado en la agencia Reuters.

“Sabe a lechuga con agua y no tengo nada que perder (…) la mente lo que te trabaja es de una manera: me voy a morir, mi vida llegó hasta acá por un desfase en el gobierno, que no está cumpliendo con la medicación”, dijo el hombre que vive con VIH y mantiene el anonimato porque sus colegas de trabajo desconocen su diagnostico.

Sin embargo, el médico internista José Félix Oletta, exministro de Salud y miembro de la no gubernamental Red Defendamos la Epidemiología, indicó que esa bebida “no sirve absolutamente para nada, ni son tratamientos que tienen soporte”.

Agregó que no sólo personas con VIH recurren a esos tratamientos naturales, sino también personas con enfermedades cardiovasculares, cáncer, hipertensos, entre otros, por la falta de medicamentos.

“Hay una omisión del Estado que tiene que proteger la salud (…) el gobierno se hace de la vista gorda”, señaló.

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