Comer sin miedo a subir de peso es el sueño de muchos; contar las calorías y estar pendiente de lo que ingerimos puede ser sumamente fastidioso. Pero una nueva investigación revela unos datos sorprendentes que podrían convertirse en realidad a futuro.

Un equipo de químicos, cardiólogos, fisiólogos, biólogos y neurocientíficos de diferentes universidades han realizado un estudio que se ha basado en el análisis del gen RCAN1, localizado en el cromosoma 21, uno de los 23 pares del cronotipo humano y regulador del metabolismo.

El profesor Damien Keating, de la Universidad de Flinders, señalo que “estamos en proceso de testar una serie de medicamentos que ya tenemos sobre este gen y ver si inhiben RCAN1 y si podrían representar potenciales nuevos fármacos antiobesidad. Nuestros primeros resultados señalan que con ellos se quemarían más calorías mientras la gente descansa. Esto significa que el cuerpo almacenaría menos grasas sin que fuera necesario que la persona redujera su consumo calórico o practicara más deporte”.

La obesidad es un enfermedad complicada debido a sus múltiples causas, que van desde factores genéticos, estilo de vida, económico y social.

El Gobierno australiano ha dotado de fondos a estos investigadores para avanzar en esa búsqueda del fármaco definitivo.

El método más eficaz es la cirugía bariátrica, un procedimiento quirúrgico que reduce la capacidad gástrica, pero solo se utiliza en caso de obesidad mórbida.

Hasta que la píldora más esperada sea una realidad, lo más eficaz que podemos hacer para combatir la obesidad es prevenirla, reseñó El Confidencial.

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