El diario ABC reveló nuevos detalles de la detención de Carlos García Juliá, el español detenido el miércoles en la ciudad brasileña de Sao Paulo por su participación en una matanza terrorista en Madrid en 1977 y que estuvo huido en Bolivia, Chile, Argentina, Venezuela y Brasil.

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El 5 de diciembre por la noche, 41 años después del crimen, unos policías de la Superitendencia de Sao Paulo, Brasil, lo detuvieron cuando apareció en la puerta de su casa, en Barra Funda, un barrio de clase media de la ciudad, muy cerca de la sede de la Policía Federal.

Le pidieron que les acompañara a la comisaría y allí verificaron su identidad. García Juliá, que salió de España en 1994 con una autorización judicial para trabajar bajo libertad condicional y ya no volvió, estaba tranquilo.

“Cuando le preguntaron por su nombre les dijo que no era él. Creía que era un control rutinario sin más y que ignoraban su verdadera identidad“, explicó a ABC el comisario Marcos Frías, uno de los responsables de la Comisaría General de Policía Judicial que viajó hasta allí para supervisar la detención del miembro de extrema derecha.

De 65 años, García Juliá vivía tranquilamente en la ciudad de Sao Paulo con documentos falsos, haciéndose pasar por un venezolano y viviendo con una compañera brasileña. Trabajaba como chofer de Uber.

Entró a Brasil a pie, en 2001, por la ciudad de Pacaraima, estado de Roraima, en la frontera venezolana, con el nombre de Genaro Antonio Materan Flores. La ciudad es ahora el principal acceso de los venezolanos que piden asilo en Brasil. Con una identidad en las manos, consiguió una licencia de conducir.

La Policía española había seguido su rastro por Paraguay, Bolivia (donde estuvo encarcelado), Chile, Argentina y Venezuela, pero fue cambiando de identidad y eludiendo a la Justicia. En mayo se le detectó en Brasil aunque usaba hasta tres identidades, una de ellas como representante de ganadería. En colaboración con Interpol, con agentes brasileños y los agregados españoles allí, se fue estrechando el cerco. Se llegaron a vigilar tres domicilios distintos, reseñó el diario.

“Ahora tenemos que aguardar el pedido de extradición de España”, señaló Disney Rosseti, jefe de la policía federal, en Sao Paulo. “No resistió a la voz de prisión”, comentó Reinaldo Campos, representante regional de Interpol en Brasil. El detenido confirmó su identidad después de ver los documentos que la policía le presentó. Su visa provisional como extranjero venezolano la solicitó en 2009 y el carro que conducía estaba a nombre de su mujer.

“Teníamos noticias de que podía estar en algún país de Latinoamérica y que estaba usando una identidad falsa. Tuvimos la suerte de encontrar una pista importante”, dijo el comisario Marcos Frías.

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