Un venezolano identificado como José Javier Díaz Magallanes, ha iniciado una huelga indefinida de hambre frente a la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de Costa Rica, como una medida para exigirle a las organizaciones internacionales una mayor presión contra el actual Gobierno de Nicolás Maduro.

El hombre, de unos 50 años de edad, aseguró que hasta que su petición no sea escuchada, seguirá sin ingerir alimentos, e incluso, advirtió que podría coserse la boca de no ver alguna reacción favorable por parte del organismo.

“Mi llamado es a ejercer un frente común y unirnos de una vez por todas para erradicar el régimen que ha sembrado odio y terror, para acabar con esta crítica situación que está viviendo Venezuela”, sentenció.

Magallanes emigró al país centroamericano a mediados de 2017 luego de cruzar caminando las fronteras entre Colombia y Panamá, tras una trágica historia en la cárcel de Ciudad Bolivar, según lo reseñado por El Carabobeño.

En este lugar estuvo recluido por cometer delitos menores a mediados de 1992, y dentro de las instalaciones, recibió un tiro de perdigones por parte de un funcionario de la Dirección de Prisiones adscrito al Ministerio de Justicia que hizo que perdiera una oreja, además de sufrir desviación de la mandíbula, cefalea, pérdida transitoria de la memoria, desfiguración del rostro y desgaste en la mayoría de sus piezas dentales.

En 2017 decidió viajar a Panamá luego de salir de prisión, pero allí le dijeron que no podía entrar sin los 500 dólares que exigen a los extranjeros, por que tras un intento infructífero de entrar ilegalmente, decidió quedarse un tiempo en Capurganá, Colombia, para reunir el dinero que le solicitaban.

Posteriormente, José Díaz logró llegar a Costa Rica en condición de solicitante de refugio internacional tras haber sido víctima de violación de sus derechos humanos por un funcionario venezolano.

Como parte de su protesta, también insiste en que se aborde su caso, pues los daños que le ocasionó el disparo efectuado por aquél funcionario serán de por vida.

“En primer lugar, la manera cómo se atendió mi caso jurídicamente y la constante negativa de las instituciones venezolanas fue lo que me obligó a tomar esta decisión de comenzar una huelga de hambre total en Costa Rica, para de alguna manera pedir ayuda a las instancias internacionales y se le dé a los venezolanos acceso a la justicia y al debido proceso. Y una vez que esto se consiga Venezuela vuelva a formar parte de la CIDH”, comentó.

“El gobierno venezolano tiene que responder por los delitos de lesa humanidad, por ser esta una situación grave y preocupante de la que todos los venezolanos conscientes debemos ocuparnos”, agregó.

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