España celebra este jueves el 40 aniversario de su Constitución en un momento convulso, marcado por el proceso independentista en la región de Cataluña y por la irrupción en el escenario político español de un partido de extrema derecha por primera vez desde la muerte del dictador Francisco Franco.

La Carta Magna española está en el punto de mira desde hace años y la formación que actualmente gobierna en el país, el Partido Socialista (PSOE), propuso en su momento una reforma del texto en clave federal para tratar de rebajar la tensión soberanista en Cataluña.

Los socialistas propusieron además en septiembre una reforma constitucional para limitar los aforamientos en España.

Otras fuerzas parlamentarias como el conservador Partido Popular (PP) o el liberal Ciudadanos abogan por cambios puntuales, pero de momento no ha habido consensos para abordar una modificación de envergadura.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, incidió en una entrevista publicada en el diario “El País” en la necesidad de que la Constitución “se adapte a la sociedad a la que sirve” y destacó que “la España de 2018 no es la España de 1978”.

Aprobada en 1978 después de votarse en referéndum, la Carta Magna española supuso la culminación de una transición hacia la democracia en el país tras la dictadura de Franco (1939-1975).

El acto central para celebrar su 40 aniversario tendrá lugar este jueves en el Congreso de los Diputados y estará presidido por los reyes Felipe VI y Letizia. También asistirá a la ceremonia el rey emérito Juan Carlos, uno de los protagonistas de la Transición.

La efeméride tiene lugar en medio del desafío soberanista impulsado por el Gobierno de Cataluña, que hace poco más de un año provocó una de las crisis más graves de la historia de España y llevó a Madrid a suspender la autonomía de la región y a cesar al “Govern” catalán para garantizar el cumplimiento de la Constitución, que no admite referendos soberanistas ni la secesión de una parte de España.

Actualmente, 18 líderes y políticos separatistas están a la espera de ser juzgados por delitos relacionados con este proceso, de los que nueve se encuentran desde hace meses en prisión preventiva.

El pasado domingo, además, la irrupción del partido ultraderechista Vox en el Parlamento regional de Andalucía, con 12 diputados de 109, provocó un terremoto político en el país. La ministra española de Justicia, Dolores Delgado, tildó a la formación de “anticonstitucionalista”.

En sus 40 años de vida, la Carta Magna española ha sido reformada en dos ocasiones. La primera, en 1992, para incluir el derecho de los ciudadanos europeos a votar y ser elegidos en elecciones municipales y la segunda, en 2011, en plena crisis económica, para garantizar el principio de estabilidad presupuestaria.

Ahora, y desde hace ya al menos un lustro, parte de la sociedad y de los partidos políticos piden cambios.

Pero reformar la Constitución no es sencillo. Para ello se contemplan dos tipos de procedimiento: uno más sencillo, que requiere el apoyo de tres quintos del Congreso de los Diputados y del Senado, y otro más complejo cuando afecta a los capítulos más importantes del texto.

En este segundo caso es necesario que, cuando la reforma sea aprobada por las Cortes (Parlamento), éstas se disuelvan y las elegidas ratifiquen la decisión. A continuación, los ciudadanos deben votarlo en referéndum.

La Carta Magna española fue secundada el 6 de diciembre de 1978 en su momento por el 88 por ciento de los ciudadanos que votaron en la consulta. Cuatro décadas después, prácticamente la mitad de la población de España no había nacido cuando fue aprobada. DPA

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