Millones de venezolanos han emigrado a Colombia, y poco a poco van ocupando con negocios informales los espacios públicos de las principales ciudades para sobrevivir.

En Barranquilla los profesionales de la belleza han improvisado peluquerías, ofreciendo depilaciones, colocación de pestañas y uñas postizas, cortes de cabello, entre otros, para poder palear la crisis por la cual salieron de Venezuela.

Sori Garrido, peluquera venezolana expresa que por no tener documentos en reglas no pueden legalizar sus negocios, ya que los trámites cuestan mucho dinero el cual no puede pagar.

A pesar de no contar con cómodos espacios los venezolanos se las ingenias para brindar el mejor servicio a los clientes para que se vayan satisfechas.

Aunque viven contentos con su trabajo, también les agobia el fantasma de desalojo por parte de la secretaría de control urbano quien manifestó que adelanta operativos para recuperar los espacios públicos.

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