Más de 70 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, los conocidos como “cazadores de nazis” siguen encontrando sospechosos de haber asesinado o haber contribuido a la maquinaria de exterminio nazi.

La Oficina Central de los estados federados alemanes para la investigación de crímenes del nazismo, en Luisburgo -en el sur de Alemania-, transmite cada año unos 30 procedimientos a las fiscalías responsables, anunció hoy su responsable, Jens Rommel.

Sin embargo, los sospechosos de haber contribuido al Holocausto, como guardias de campos de concentración nazis, suelen tener edades por encima de los 90 años y por lo general ya no están en condiciones para poder ser juzgados, explicó. Cada vez menos procedimientos acaban realmente llegando a juicio.

El trabajo de esta oficina comenzó hace 60 años, el 1 de diciembre. Con motivo del aniversario, este lunes se celebrará una ceremonia en el castillo de Luisburgo.

La Ministra de Justicia alemana, Katarina Barley, subrayó que es importante, sobre todo para las víctimas y sus descendientes, que el Estado haga que todos los perpetradores y cómplices rindan cuentas incluso hoy en día.

“Aunque los presos ya no puedan cumplir sus sentencias, el Holocausto es un crimen único que hace que todos aquellos que sean personalmente culpables deberían ser juzgados”, declaró la política socialdemócrata a los periódicos de la red editorial alemana RND.

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