El Black Friday, la jornada de grandes descuentos importada de Estados Unidos, se ha convertido en un fenómeno en Europa y especialmente en Francia, donde no dura un solo día sino una semana entera y llega a todo los sectores, desde los coches hasta las peluquerías.

El Black Friday llegó a Francia en 2013 pero su popularidad se disparó en 2016 y permite, según sus adeptos, que la gente pueda comprarse regalos de Navidad a precios competitivos.

El comercio en línea también ha aprovechado el fenómeno. En 2017, la facturación global aumentó un 69%, según la Federación de Comercio Electrónico y de la Venta a Distancia de Francia (Fevad, por las siglas en francés).

Según un estudio internacional de Centre for Retail Research (CRR), en Francia se gastarán más de 5.000 millones de euros este año, un aumento del 5,9% respecto a 2017, la mayor parte en tiendas físicas.

La popularidad del Black Friday no deja de aumentar en Francia y el 91% de los franceses declaran haber oído hablar de él este año, frente al 58% de 2016, según un sondeo YouGov para el portal especializado Poulpeo.

Frente a este entusiasmo generalizado, la dirección general de la competencia, consumo y represión del fraude (DGCCRF, por sus siglas en francés) publicó en su web diez consejos para los compradores en línea, como tomarse el tiempo de comparar, vigilar los falsos anuncios, prestar atención a las garantías o incluso privilegiar las webs francesas o europeas.

Black Friday en España

 

En España este gran día del consumo cuenta cada año con más adeptos. El 96% de los españoles sabe lo que es el Black Friday y los productos con mayor intención de compra siguen siendo las consolas y videojuegos, juguetes y el sector de la moda.

AFP

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