Beatriz Nicolás vendió todo lo que tenía para viajar de Venezuela a España. Hace 15 años, en su país natal, contrajo una asma bronquial que le hacía toser hasta sangrar y que no pudo tratar por la falta de medicinas, lo que llevó a que desarrollara una fibrosis pulmonar, que solo podía ser curada con un trasplante de pulmón, algo imposible en su nación.

Distintas organizaciones han denunciado la migración de enfermos venezolanos y la propia Beatriz cuenta como habían 32 personas en sillas de rueda cuando voló con Air Europa de Caracas a Barajas. “Éramos un hospital volando”, recordó sobre su salida la noche del 6 de julio de 2017. “A veces me acuerdo de la gente en mal estado que venía conmigo en el avión. ¿Habrán sobrevivido?”, se pregunta Beatriz recordando el dramático vuelo.

A sus 51 años había abandonado su país y vendido todo, ante la advertencia de su neumóloga: “O te vas o te mueres”.

Pero el drama de la venezolana no paró allí, según relata El País. Al llegar vio menguados sus ahorros por el costo de las medicinas y el gasto de electricidad de su máquina de oxígeno. Vivió en casa de un amigo, pero él también lo perdió todo por una deuda y tuvo que irse con unos familiares en las afueras de Madrid. Luego de vivir cómodamente en Barquisimeto y estudiar tres carreras la mujer estaba desamparada y fue acogida por la red de albergues municipales. El medio español reseña que en los albergues madrileños se han atendido a 326 venezolanos entre abril y octubre.

Beatriz dice que siente miedo y que fue agredida por algunos residentes, se queja de que debe obedecer las mismas reglas que otros residentes, a pesar de su enfermedad.

Sola, enferma, sin casa ni dinero, la venezolana se hunde en la desesperación, mientras su salud se deteriora: “Todos los días le pido a Dios que me dé el leñazo de una buena vez”

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