La primera noche de los venezolanos trasladados de un lote inestable ubicado en inmediaciones de la terminal Salitre a un albergue del Distrito en el barrio Luis María Fernández (Engativá), en Bogotá, pasó dejando varias anécdotas y situaciones bastante peculiares.

Luego de que se terminaran de instalar las carpas en el nuevo espacio de ubicación, se vivieron varios situaciones irregulares, entre ellas una riña, una amenaza de aborto y varias fogatas improvisadas que las autoridades habían prohibido, no obstante, el Distrito encargado aseguró que se van a ir realizando los ajustes correspondientes para mejorar las condiciones.

A pesar de que el trasladado se realizó el martes, ayer seguían llegando venezolanos pidiendo un cupo o una ayuda, sin embargo, las ordenes ya estaban claras, el nuevo espacio solo fue autorizado por tres meses para quienes ya se encontraban en el lote cerca del terminal de autobuses.

Esta orden clara fue consecuencia principal del primer hecho irregular, cuando llegaron cuatro personas, entre ellas una joven con seis meses de embarazo, que de manera extraordinaria y por su condición, se autorizó un cupo para ella, pero ella lo rechazó, pues se negaba a ingresar sin sus acompañantes, lo cual sumado al estrés, produjo que tuviese una amenaza de aborto, por lo que tuvo que recibir de emergencia la atención primaria y luego ser trasladada al Hospital de Fontibón, donde tuvo a su bebé, según lo reseñado por El Espectador.

En medio de la confusión, el hambre y el inconformismo de los venezolanos, ante las prohibiciones para cocinar y lavar la ropa dentro del albergue, empezaron a surgir más retos, por lo que en medio de la madrugada varios grupos violaron el manual de convivencia y encendieron fogatas para cocinar.

Tampoco faltaron los problemas de convivencia, ya que dos hombres, que al parecer tenían diferencias desde mucho antes, comenzaron una fuerte discusión que terminó a los golpes y debió ser disipada por las autoridades en el lugar.

La primera noche se asignaron los baños y las carpas entre los 460 venezolanos que llegaron al albergue, no obstante, no se entregaron ni almohadas ni cobijas, por lo que muchos pasaron la noche sin mucho abrigo lo que genero varias quejas adicionales.

Por otro lado,los venezolanos alertaron la falta de agua y de luz, una de las promesas que les hicieron antes de salir del lote en el Salitre.

Además, aunque se instalaron 40 baños, los migrantes aseguran que ya se encuentran en mal estado, así como un severo problema por la falta de duchas que originó que en la mañana de ayer varios prefirieron bañarse al frente de todos con agua recogida en baldes.

Frente a esto, la Secretaría de Integración Social informó que el Acueducto ya inició los trabajos para instalar las duchas, tarea que comenzó con la instalación de las tuberías. Además, para evitar nuevos problemas, anunciaron que esta semana se estarán realizando los cambios necesarios en el reasentamiento.

“Esperamos que el viernes podamos hacer un acuerdo de corresponsabilidad y de manejo del espacio, para comenzar a revisar quienes tienen previsto quedarse; quienes, seguir su camino hacia otros lugares, o retornar a su país”, aseguró Daniel Mora, del equipo de emergencias de la Secretaría de Integración Social.

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