La Organización Mundial de la Salud aconseja una ingesta mínima de 400 gramos diarios, entre fruta y verdura para prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad”.

“Las verduras son una fuente importante de muchos nutrientes, incluyendo no sólo hidratos de carbono y fibra, sino también vitaminas y minerales”, indicó Ana Elsa Huerta, doctora en Alimentación, Fisiología y Salud y profesora asociada a la Universidad de Navarra.

En ese sentido, las propiedades de la verdura están más que demostradas, ¿pero son igual de saludables si las congelamos?

Para los expertos lo recomendable es comerlas crudas o frescas, sin embargo, Maricarmen Sáez, del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria manifestó que “la congelación, realizada de la forma adecuada, implica pocas o casi ninguna pérdida de propiedades y nutrientes (…) pero es importante diferenciar entre verdura cruda congelada y envasada y los preparados a base de verduras congeladas”.

Lo que sí es importante saber es que “las propiedades de la verdura congelada dependerán, y mucho, de la calidad del producto fresco, ya que la congelación no mejora este aspecto”, recalcó Huerta de acuerdo a lo reseñado en Cuídate Plus.

En cualquier caso, Sáez comentó que si decidimos congelar las verduras en casa, “la congelación deberá ser lo más rápida posible, alcanzando la temperatura de congelación adecuada”.

Asimismo, Alba Santaliestra, presidenta del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón apuntó que antes de hacerlo, “se deberán lavar y secar bien”.

Esta experta también aconseja “hacer paquetes pequeños o formatos individuales, que permitirán una mejor congelación y conservación de los nutrientes en casa”.

¿Qué verdura es más sana para congelar?

Otra cuestión que la gente se plantea a menudo es qué tipo de verdura se puede congelar y qué tipo no. Por ejemplo, una lechuga “perdería su estructura y quedaría babosa ya que casi toda ella es agua”. Santaliestra tampoco aconseja congelar el tomate o el pepino “puesto que al descongelarse los cristales del hielo que se habrían formado harían perder la textura del alimento”.

Los expertos aconsejan congelar sobre todo aquellas que tengan menos contenido en agua como las judías verdes, la coliflor, el brócoli, la zanahoria. El resto “se podría congelar pero ya cocinadas de forma que no cambia su calidad puesto que es un producto que ya está transformado”.

Comments

Comments are closed.