Reducir el número de accidentes es la primera prioridad de la Dirección General de Tráfico. Pero pese a que los accidentes se han ido reduciendo progresivamente, todavía vemos picos de siniestralidad que recuerdan a tiempos pasados.

Ahora llega el turno de la Plataforma de Vehículo Conectado 3.0. Se trata de un proyecto planteado en 2016 para el que se dedicaron 4,5 millones de euros y donde finalmente, ahora en noviembre de 2018, conocemos que finalmente se ha adjudicado por 3,4 millones a la Unión Temporal de Empresas formada por KPMG, INSPIDE y PONS Seguridad Vial. Un consorcio de compañías con experiencia en seguridad vial que se ha unido para llevar a cabo este importante proyecto de la DGT.

Según se detalla en el pliego de prescripciones técnicas, la Plataforma de Vehículo Conectado 3.0 tiene como objetivo crear una plataforma de IoT especializada en el ámbito del vehículo conectado/autónomo. Y entre sus capacidades se habla de procesar datos, securización e intercambio de mensajes con el vehículo. El documento también detalla como esta plataforma tiene una función adicional de consultoría y análisis de las carreteras españolas.

A través de varios esquemas, la DGT explica como los vehículos, ciclistas o peatones serán posibles generadores de datos y la plataforma se encargará de procesar las coordenadas, los eventos detectados por el vehículo como la activación de los faros o el limpiaparabrisas y finamente los eventos introducidos directamente por las personas, como una posible avería, un accidente o que alguien está conduciendo en sentido contrario.

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