Un grupo de venzolanas con discapacidades físicas decidió cambiar su vida usando el poledance como terapia física y psicológica, de la mano de la fundación Fundavida.

“Nos demostramos y le demostramos al mundo que podemos hacer muchas cosas más”, dijo Carmen Hurtado, quien perdió una pierna cuando tenía 4 años.

Zamira Blanco, fundadora de Fundavida, relató que es una terapia ya que mientras bailan se “desconectan del mundo real”.

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