Creador de emblemáticos personajes de las viñetas como Spider-Man y referencia indispensable de la cultura popular en las últimas décadas, la leyenda estadounidense del cómic Stan Lee falleció en Los Ángeles a los 95 años.

Lee (Nueva York, 1922), que había sufrido numerosos problemas de salud en los últimos tiempos, murió en el hospital Cedars-Sinai Medical Center de Los Ángeles al que había sido trasladado a primera hora de la mañana desde su casa en Hollywood Hills, informó hoy el medio especializado en noticias de famosos TMZ.

Desde la editorial Marvel, Lee dio forma como guionista, junto a dibujantes como Jack Kirby o Steve Ditko, a toda una constelación de inolvidables personajes del cómic en la que, además de Spider-Man, figuran Hulk, The Fantastic Four, Iron Man, The X-Men o Daredevil.

“Solía avergonzarme porque solo era un guionista de cómics cuando otras personas construían puentes o se dedicaban a la medicina”, dijo Lee en 2015 al periódico The Washington Post.

“Y entonces comencé a darme cuenta: el entretenimiento es una de las cosas más importantes en la vida de las personas. Sin eso, podrían perder los estribos. Siento que si eres capaz de entretenar estás haciendo algo bueno”, añadió.

Sin embargo, sus últimos años distan de esa imagen feliz que proyectaba en sus fotos. Según el diario El Mundo, parecía “vivir en dos universos alternativos como los que plasmó en sus cómics: en uno era el dicharachero abuelete que le había robado el puesto a Hugh Hefner en cuanto a ser más envidiado del planeta, aparerciendo en todas las películas relacionadas con Marvel e intentando a convencer a su vecino angelino, Leonardo DiCaprio, para que lo interpretase en una película sobre su vida. Por otro lado, medios como TMZ, The Hollywood Reporter, The Daily Beast o The Daily Mail iban publicando distintas informaciones sobre su vida diaria, a cada cuál más truculenta: cómics firmados con su sangre, hija maltratadora, enfermeras acosadas”.

“Antes de la muerte de la que fuera su esposa durante siete décadas, Joan Lee, el 6 de julio de 2017, las noticias sobre Stan Lee se dividían en dos vertientes: las relacionadas con su peso real en la creación del Universo Marvel y su mal ojo con las empresas”, reseñó el medio.

En una demanda interpuesta en Los Ángeles mencionaban también a una “siniestra figura, la de Keya Morgan, un manager al que le había presentado su hija, Joan Celia Lee, y que al parecer dirigía las finanzas del artista”.

Morgan terminó recibiendo una orden de alejamiento y acusado de robar cinco millones de las arcas del artista. En ese momento Lee tuvo que publicar un video en donde desmentía su supuesto secuestro por parte de su hija, en medio de una polémica ampliamente reseñada en los medios.

“Después de dejar de acudir a las convenciones por sus problemas de vista y una neumonía, surgió la noticia de que varios cómics de Black Panther firmados por él tenían tinta… y su propia sangre. Es más, la propia tienda Avengers S.T.A.T.I.O.N., situada en Las Vegas Strip, publicitaba esos dos ejemplares como “firmados por el autor con tinta de ADN líquido”. En azul y en dorado y con un certificado de autenticidad, por si había dudas. A ello se le sumaron varias acusaciones de enfermeras que denunciaban que Lee había tenido comportamientos inadecuados con ellas. Unas informaciones que el abogado de Lee denunció que eran una nueva manera de extorsionar al creador, que había tenido también problemas legales con otros dos asesores, Max “Mac” Anderson y Jerry Olivares. En sus últimos años, el autor que pobló el mundo de superhéroes, acabó rodeado de supervillanos”, expresó el medio español.

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