El cardenal DiNardo mostró su “decepción” en una conferencia de prensa el lunes al mediodía, durante la primera jornada la asamblea general que se celebra hasta el miércoles en Baltimore.

La conferencia de obispos estadounidenses ha puesto en duda regularmente en los últimos años la gestión del escándalo de abusos sexuales en la Iglesia Católica de Estados Unidos, y en octubre anunció varias medidas que tenían que ser votadas.

El alto clero estadounidense propuso modificar el código de conducta, un nuevo mecanismo de información y la creación de una comisión de investigación compuesta por miembros sin vínculos con la Iglesia Católica de Estados Unidos.

“No estamos satisfechos con esto”, aseguró el cardenal DiNardo sobre la petición de la Santa Sede. “Trabajamos duro para pasar a la acción. Y lo vamos a hacer. Solo estamos teniendo un contratiempo”.

La oficina del fiscal del estado de Pensilvania emitió un informe condenatorio a mediados de agosto en el que detallaba los abusos perpetrados durante varias décadas por cerca de 300 curas sobre más de 1.000 niños.

El informe presenta una jerarquía que a menudo ha actuado para no escuchar los casos de abuso sexual y proteger a los culpables de esos ataques.

La conferencia de obispos anunció a principios de octubre la creación de un centro de llamadas para recibir denuncias de abusos por partes de los religiosos.

Según la organización Bishop Accountability, 6.721 sacerdotes han sido acusados ​​de abuso sexual en Estados Unidos por presuntos hechos ocurridos entre 1950 y 2016. La misma asociación estima que 18.565 niños han sido víctimas de estos actos. AFP

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