Algunos microorganismos intestinales podrían estar gestando en la parte más protegida de nuestro cuerpo: el cerebro humano.

Según un estudio realizado por científicos estadounidenses y presentado por el portal RT, la doctora Rosalinda Roberts, mostró la bacteria que aparentemente penetran y habitan en las células de los cerebros humanos. Aunque todavía no determinan si son beneficiosas o dañinas.

Microbios en todas las muestras

El equipo de investigadores halló hace cinco años objetos en forma de barra no identificados en imágenes —de alta resolución y tomadas mediante un microscopio electrónico— de cortes de tejido cerebral de personas que acaban de morir. Durante años estos elementos fueron ignorados por los especialistas, pero en 2018 un bacteriólogo aseguró a la neuroanatomista que se trataba de bacterias.

El grupo que investiga patologías en los encéfalos de las personas que padecen esquizofrenia examinó tejidos de 34 personas —aproximadamente la mitad de ellas sanas y la mitad de personas con la citada dolencia— y encontró la presencia de microorganismos en todas las muestras.

La zonas preferidas por las bacterias encefálicas

Las bacterias suelen vivir en células en forma de estrella llamadas astrocitos, que interactúan con las neuronas. Los microbios se agrupan en y alrededor de los extremos de los astrocitos que rodean los vasos sanguíneos en la barrera hematoencefálica.

Los microorganismos también parecen ser más abundantes alrededor de las largas proyecciones de las neuronas que están envueltas en la una sustancia grasa llamada mielina.

Afirman que las bacterias prefieren esta zona por la concentración de grasa y azúcar en esa parte del cerebro.

Posible contaminación

La mayoría de las bacterias que albergamos viven en el intestino. Es posible que los microorganismos alcanzaran el encéfalo a través de los vasos sanguíneos, pasando por nervios del intestino o incluso por la nariz.

La especialista reconoce que todavía se necesitan más experimentos para descartar la contaminación ya que los tejidos podrían haber sido contaminados por vía aérea por los microbios que quedaron en los instrumentos quirúrgicos durante la extracción del cerebro.

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