Cada año en el mundo al menos 2,8 millones de personas mueren por causas de sobrepeso y obesidad. Según la Organización Mundial de Salud, está cifra va en aumento constante , y si no se toman previsiones dentro de cuatro años habrá más muerte por casusa de obesidad.

De acuerdo a información publicada por El Confidencial, además de cuánto y que comemos, importa mucho cuando lo hacemos si el objetivo es adelgazar.

La cronobiología, herramienta contra la obesidad

Los ritmos circadianos (las oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo) nos afectan en diferentes aspectos, también, según indican algunos estudios, a la hora de alimentarnos y de asimilar de una forma u otra los nutrientes.

Una investigación, realizada por un equipo del departamento de Medicina de la Universidad de Harvard, confirma que el sistema circadiano regula el hambre independientemente de nuestros hábitos conductuales. Así, una de las científicas que han participado en el estudio, comenta que “cenar tarde hace que puedas engordar más o que adelgaces menos consumiendo las mismas calorías que si las tomas a horas más tempranas.

La doctora Garaulet, quien participó en una investigación conjunta con la Universidad de Harvard, en la que se ha comprobado (tras estudiar a más de 2.000 participantes con sobrepeso y obesos) que tener un cronotipo nocturno (estar más activo por la noche que por el día) se asocia con resultados metabólicos adversos.

Estos incluyen un índice de masa corporal más alto, una mayor resistencia a la insulina y una puntuación más alta del síndrome metabólico total. También ha quedado patente que tener un cronotipo vespertino (lo cual depende en gran medida de factores genéticos), se relaciona con controlar peor los alimentos que se consumen, ya que estas personas tienen más probabilidades de decantarse por los alimentos más ricos en energía, por las porciones más grandes y por segundas rondas.

Del mismo modo, las personas que tienden a comer en mayor medida a última hora de la tarde son, según se demostró en este trabajo, menos activos físicamente, lo cual es por sí mismo un factor de riesgo más para los trastornos metabólicos.

Tomar un desayuno fuerte, un almuerzo mediano y una cena ligera favorece la pérdida de peso

Además, en la investigación se determinó que hacer una dietas de tres comidas al día, siendo el desayuno fuerte, almuerzo mediano y una cena ligera, resulta mucho más saludable que realizar seis ingestas diarias en proporciones similares.

Tiene por tanto todo el sentido hacer caso al refrán aquel de ‘desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo’, todo ello ayudará a nuestro cuerpo a quemar la grasa de más del mejor modo. Ya que la hora a la que mejor toleramos los azúcares es, según indicó el estudio de la doctora Garaulet, hacia las 12 h del mediodía, es importante hacer el mayor consumo de carbohidratos (preferiblemente integrales) por la mañana y dejar para la noche los alimentos más ligeros y fáciles de digerir.

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