Los adolescente siempre quieren devorar todo lo que tienen en la nevera, pero si no ponen cuidado a su alimentación pueden causar grandes problemas de salud.

En La Vanguardia, nos proporcionan tips del libro ‘Alimenta a tu familia de forma saludable’ de Carlota Máñez y Mónica Carreira para acabar con los malos hábitos alimenticios de los jóvenes.

El desorden

Es muy habitual que los jóvenes se salten comidas, sobretodo el desayuno, y cuando el hambre aparece, recurren a alimentos poco saludables para saciarse. Por no hablar de la cantidad de alimentos procesados que les gusta ingerir entre horas: patatas fritas, helados, hamburguesas…

Salidas frecuentes

Ya no son nuestros niñitos y debemos dejarles volar del nido, pero saber que no comerán en casa es aterrador. Guiarles para que opten por elecciones más saludables es nuestro deber.

Evita a toda costa ir a establecimientos de comida rápida con ellos, es inevitable que acabe yendo con sus amigos, al menos no normalices tú una práctica así. Podemos ofrecerles alternativas más sanas a sus preferidos: hamburguesas caseras, con mucha menos grasa que las que nos venden, o pizzas con tomate natural, por ejemplo.

Ingerir más azúcar

En esta etapa de su vida les apetece más que nunca cualquier alimento rico en azúcares (refrescos o dulces) y grasas (especialmente las saturadas), como bollería, embutidos… que también tienen muchísima sal.

Manías y obsesiones

Su imagen es una de las cosas más importantes durante estos años. Se cuidan mucho y se preocupan en extremo por cómo son sus cuerpos, lo que puede llevarlos a iniciar dietas sin control médico.

Debemos estar muy encima para detectar cualquier desequilibrio alimenticio grave como la anorexia o la bulimia. A pesar de que son alteraciones que debe diagnosticar un especialista, podemos sospechar si vemos ciertos signos.

Las señales más habituales que nos indican que algo no va bien suelen ser: utilización injustificada de dietas restrictivas, preocupación constante por la comida, sentimiento de culpa por haber comido, encerrarse en el baño nada más acabar de comer, aumento del tiempo que pasa en el baño, evitar comidas en familia o encontrar comida escondida en su habitación, entre otras.

Bebidas energéticas

Hace años que los refrescos perdieron la batalla contra las bebidas energéticas. Las beben como si de agua se tratase y nos debe preocupar su ingesta abusiva por la cantidad de sustancias nocivas que contienen.

Están compuestas de grandes cantidades de azúcar y, a diferencia de los refrescos, estas bebidas también incluyen altas dosis de cafeína.

Obesidad, tensión arterial alta o trastornos de sueño y del estado de ánimo son solo algunos de los efectos que pueden provocar, por lo que las autoridades son firmes: su consumo en menores de 12 años debería estar totalmente prohibido y muy restringido a partir de esa edad.

Alcohol

Tres de cada cuatro jóvenes reconocen haberlo probado en los últimos 12 meses, más del 60% en el último mes. La edad media de inicio se sitúa entre los 13 y los 14 años y han aumentado las borracheras.

El alcohol afecta al sistema nervioso y nos empuja a conductas de riesgo y agresivas. Desde casa tenemos que ofrecerles herramientas personales para hacer frente a estas situaciones y nunca, bajo ningún concepto, debemos ofrecerles alcohol en celebraciones familiares.

Comments

Comments are closed.