El teléfono celular lo utilizamos para todas las situaciones de nuestra vida diaria: para despertarnos, para ver la hora, durante la clase o en el trabajo, en las comidas, mientras viajamos en el transporte público o cuando vemos la televisión. En la era de la información, el móvil se ha convertido para muchos en una extensión del cuerpo.

Sin embargo, lo que no sabemos es que el celular puede afectar nuestra salud mental y física, mucho más cuando dormimos con el artefacto a nuestro lado.

De acuerdo con el diario español La Vanguardia, expertos han señalado los riesgos de dormir con el teléfono: está más que confirmado que llevar el teléfono a la cama afecta a nuestro horario y calidad de sueño. “El motivo más obvio es que dedicamos al teléfono un tiempo que robamos al sueño”.

“El problema de los teléfonos, o cualquier aparato con una pantalla LED o LCD, es que producen una gran cantidad de luz azul artificial. Al exponernos a ella a altas horas de la noche, damos a nuestros cuerpos una señal de que es hora de levantarse en lugar de ir a dormir. Esto puede alterar nuestro ritmo circadiano, y se ha demostrado que alterar el reloj biológico puede llevar a aumentos en las tasas de diabetes, cáncer, enfermedades del corazón e incluso la depresión”, comenta Brian Zoltowski, de la Sociedad Estadounidense de Química.

Expertos aseguraron que la luz artificial creada por el celular realiza un efecto de desfase horario que dificulta el sueño. Incluso puede provocar dependencia de las ayudas para dormir.

Asimismo, afirmaron que el teléfono puede afectarnos física y psicológicamente: las posturas que adoptamos con el teléfono suelen ser poco adecuadas para la cabeza y el cuerpo, lo que produce dolor en los músculos y los huesos. Acostarse de lado para leer la pantalla en la cama durante largos períodos de tiempo contribuyen al dolor y al estrés muscular y de los huesos.

Crea dependencia y empeora las relaciones familiares

Por otro lado, indicaron que las relaciones de parejas también se ven afectadas por el uso del artefacto tecnológico. “Su uso a la hora de acostarse, junto con el diurno, puede crear una dependencia permanente del teléfono para la interacción social, al tiempo que reduce o elimina los beneficios para la salud mental de la comunicación cara a cara”, expresaron.

“Esto es especialmente preocupante en el caso de los adolescentes”, señalaron los expertos, para quienes los adolescentes, necesitan nueve horas de sueño diarias y “están más lejos de cumplir este objetivo debido, entre otras cosas, al uso de la tecnología”. En su caso puede afectar no solo a su salud emocional y física, sino que perturba las relaciones con los padres y el resto de miembros familiares y afecta a su rendimiento en la escuela.

El abuso de teléfonos inteligentes es perjudicial para la salud y las relaciones sociales siempre, estemos conduciendo, caminando, sentados o en la cama, pero es especialmente perjudicial en este último caso, debido a la importancia que tiene para nuestra salud dormir bien. Al igual que no se recomienda realizar tareas estimulantes cerca de la hora de acostarse, como hacer ejercicio, tomar cafeína o ver la televisión, es fundamental que evitemos el uso de los teléfonos inteligentes en el dormitorio, un espacio que ha de estar reservado al descanso y el bienestar.

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