Según The Conversation, el presidente de EEUU, Donald Trump y su gobierno están “haciendo mucho menos de lo que podría para aliviar el sufrimiento de los venezolanos. Pero eso no ha impedido que el presidente use la crisis del país para el beneficio político de los republicanos antes de las elecciones de mediados de noviembre”.

En el artículo publicado, hacen mención a las sanciones contra funcionarios venezolanos, que a su parecer no han sido efectivas, sumando cuatro rondas de sancionesdesde la llegada de Trump al poder en el año 2017.

Por otro lado, estiman que “a pesar de las declaraciones de simpatía de Trump por los refugiados venezolanos, no están exentos de la represión de inmigración (…) Casi 260 venezolanos fueron deportados de los EEUU solo en el primer semestre de 2018, frente a las 248 deportaciones de 2017 y 182 en 2016”, sumado a que en los últimos cinco años “los jueces de inmigración han negado casi el 50% de todas las solicitudes de asilo de Venezuela”.

También señalan que abogados de migración de Miami han afirmado que el consulado de EEUU en Venezuela ha revocado las visas de turistas a venezolanos y se ha reducido drásticamente el número de visas a no inmigrantes otorgadas: de 239.772 en el año 2015 a 47,942 el año pasado.

“En Florida, hogar de la comunidad venezolana más grande de los Estados Unidos, los políticos de ambos partidos, incluidos los senadores Bill Nelson y Marco Rubio, dicen que apoyarían el otorgamiento del estado de protección temporal a los venezolanos. Esa política permitiría a los inmigrantes permanecer legalmente en los Estados Unidos hasta que Venezuela se estabilice. Las administraciones anteriores han otorgado TPS a nicaragüenses, hondureños y sudaneses en tiempos similares de crisis. Pero la administración Trump, que se encuentra en una pelea judicial por la terminación de TPS para la mayoría de los grupos de inmigrantes, dice que los venezolanos no califican para el estado de protección”, señalan.

El hecho de que la Casa Blanca no haya actuado en Venezuela no ha impedido que Trump use su crisis para obtener ganancias electorales en las elecciones de mediados de noviembre.

Para The Conversation, la “retórica belicosa contra el régimen de Maduro junto con expresiones de compasión por sus víctimas puede jugar bien con la base de Trump. Pero no ayudará a quienes viven la peor crisis humanitaria que las Américas han visto”.

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