La Iglesia Ortodoxa rusa decidió hoy romper relaciones con el Patriarcado de Constantinopla en torno a una disputa por la independencia de la Iglesia Ortodoxa en Ucrania.

La decisión profundiza la amenaza de un cisma entre los principales actores del cristianismo ortodoxo que comenzó a avizorarse en una conferencia de obispos celebrada la semana pasada.

El liderazgo ortodoxo ruso declaró que ya no es más posible una asociación con Constantinopla, sede de la Iglesia ortodoxa, en la actual Estambul, informaron hoy agencias de noticias rusas tras un encuentro de autoridades religiosas en Minsk, capital de Bielorrusia.

El patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, revocó el jueves un mandato de 332 años de antigüedad al ubicar a Ucrania bajo el patriarcado de Moscú, un paso previo para que la Iglesia ucraniana obtenga su independencia.

La Iglesia Ortodoxa rusa es la iglesia nacional más grande y por siglos ha considerado a Ucrania como parte de su región.

Moscú no reconocerá las decisiones de Constantinopla, dijo el metropolita Hilarión (Alféyev) a la prensa tras el encuentro en Minsk, y acusó a Bartolomé I de querer dividir a la iglesia.

Un precedente similar ocurrió en 1996, cuando Moscú intento romper relaciones en torno a una disputa por la Iglesia de Estonia.

Los líderes en Ucrania quieren hacer retroceder la influencia de la iglesia rusa, por considerarla hostil. El Kremlin ha expresado su preocupación previamente sobre una posible escisión, y sostuvo que Rusia protegerá los intereses de los ortodoxos en Ucrania. DPA

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