El infarto se produce cuando el riego sanguíneo se bloquea en el corazón, normalmente debido a un coágulo en las arterias coronarias. Una detección a tiempo sigue siendo esencial para ponerle freno, ya que cuando sucede fuera del hospital solo una de cada cinco víctimas recibe reanimación cardiopulmonar, una intervención que si se realiza a tiempo puede lograr que el paciente sobreviva y que no tenga secuelas.

La primera causa de muerte en España y en el mundo siguen siendo los infartos. Cada día fallecen alrededor de 100 personas por paro cardíaco según datos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), algo que los expertos atribuyen, entre otras razones, a la crecida de los niveles de contaminación en las grandes ciudades, la obesidad o el sedentarismo.

Por ello, es necesario mantenerte alerta ante cualquier síntoma o señal de que pueda suceder. Con el objetivo de que sepas detectar a tiempo un posible infarto futuro y acudas regularmente al médico para hacerte una revisión, El Confidencial, nos ofrece una serie de estudios académicos recopilados por la revista Men´s Health con claves observables en el cuerpo de quien está a punto de sufrir uno de ellos.

Piel escamosa y psoriasis

La psoriasis, una de las enfermedades más comunes de la piel, puede estar directamente relacionada con la posibilidad de tener un paro cardíaco. Así lo demuestra un estudio de la International Journal of Cardiology, realizado por la doctora Mona Gohara, profesora asociada de dermatología de la Universidad de Yale: “El denominador común es la inflamación crónica de las personas con psoriasis, lo que puede deparar un riesgo mayor de padecer un infarto o accidente cerebrovascular”

Aire contaminado

El conocido como “smog” o “nube tóxica” que afecta a grandes capitales está directamente relacionado con distintas enfermedades médicas, incluida el infarto. Un estudio resolvió que la exposición a los gases CO2 de la atmósfera puede empeorar los niveles de azúcar y colesterol en sangre, muchas veces los detonantes claros de tener un paro cardíaco.

Analgésicos: ibuprofeno y paracetamol

Los analgésicos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno o el paracetamol, tan comunes en el tratamiento de dolencias como gripe o fiebre, pueden ser claros aumentar el riesgo de sufrir un infarto en un 3,4%. La cardióloga de Texas Sarah Samaan, autora del libro ‘Best Practises for a Healthy Heart’, reconoce que estos medicamentos pueden incrementar la probabilidad de padecer hemorragias o desarrollar coágulos de sangre peligrosos en las arterias cardíacas, así como elevar la presión sanguínea.

Dolor en el hombro

Una investigación en el ‘Journal Of Occupational and Environmental Medicine’ asegura que las personas aquejadas de dolor en el hombro tienen más posibilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca. Un total de 36 aspirantes con una colección vasta y densa de factores de riesgo -presión alta, colesterol elevado o diabetes-, tenían casi cinco veces más probabilidades de padecer dolores de hombro que aquellos sin ningún factor de riesgo.

Sonidos estridentes

Otro de los inconvenientes de vivir en un gran casco urbano es la abundancia exacerbada de sonidos estruendosos: sirenas de ambulancia o policía, el ruido de una taladradora en una construcción o incluso el cortacésped en un concurrido jardín, pueden ser perjudiciales para la salud de nuestro corazón. Una investigación publicada en el ‘Journal of the American College of Cardiology’ demuestra que las personas expuestas a ruidos agudos y frecuentes tienen mayores índices de insuficiencia cardíaca, arritmias o presiones arteriales altas.

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