El físico británico, Stephen Hawking intentó resolver un problema antes de su muerte. El trabajo se centra en la llamada paradoja de la información.

En 1974, Hawking defendió la idea de que cualquier objeto que caiga en un agujero negro desaparece para siempre y nada de la información que pueda haber en sus átomos sobrevive. Sin embargo, con el pasar de los años Hawking se dio cuenta de que estaba equivocado. El problema de la información perdida podía tener solución.

El científico junto a Andrew Strominger, de la Universidad de Harvard, y sus compañeros de la Universidad de Cambridge, Sasha Haco y Malcolm Perry, comenzó a trabajar en una solución en 2015.

“Estuvimos trabajando 18 meses en este estudio. Él ya no podía escribir, pero nos ofrecía su intuición, nosotros hacíamos los números, se los leíamos y él nos guiaba”, comentó Haco.

El estudio mantiene que en el horizonte de sucesos existen unas partículas que funcionan como una grabadora y retienen información sobre los objetos que son engullidos por estos cuerpos, reseñó El País.

La hipótesis de Hawking y sus colegas es que esas partículas en la proximidad del horizonte de sucesos almacenan otra información, es decir, que hay más cosas que sobreviven a un agujero negro. Esa búsqueda quedaría almacenada en ciertas partículas. “Nosotros las llamamos partículas blandas, o decimos que los agujeros negros tienen pelo suave [soft hair, en inglés]”, explica Strominger, en referencia a la cita de John Wheeler que dijo que “los agujeros negros no tienen pelo”, lo que significa que solo se pueden medir las tres características predichas por la relatividad y el resto de información simplemente desaparece.

Strominger y Haco recuerdan que Hawking continuó implicado en el trabajo hasta la semana antes de su muerte, en marzo de este año. “Estaba convencido de que ya teníamos todas las piezas del rompecabezas y que íbamos a poder resolver el problema”, agregó Stromniger.

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