La infidelidad es cuando traicionas los códigos establecidos con tu pareja. Si no has establecido ninguno, tienes un inconveniente inicial que sería ventajoso que resolvieses.

La mayor parte de mujeres y hombres encuestados que han sido infieles entre el 60% y 68%, aseguran que solo se trata de un desliz y algo puntual. Solo entre el 32% y 40% reconocen a los entrevistados haberlo hecho en más de una ocasión.

Desde la perspectiva de la persona a la que han engañado, una infidelidad puede ir desde algo tan sencillo como unos mensajes de WhatsApp, hasta un beso o, por supuesto, una relación sexual. Sin embargo, el que es infiel no lo ve de la misma forma y nuestro lugar de origen parece tener algo que ver en nuestra forma de pensar.

Investigaciones realizadas por páginas web de citas muestran las edades a las que los hombres y las mujeres son más propensos a engañar a sus parejas. Y tienen algo en común, casi siempre terminan en nueve, señala El País.

El final de una década

La primera encuesta, realizada por la página de relaciones extramatrimoniales Ashley Madison, reveló que los hombres suelen ser infieles cuando se acerca el final de una década (o el principio de la siguiente). Es decir, a los 39, 49 y 59.

Lo mismo ocurre con las mujeres, que, según la web de citas Victoria Milan, tienen su primer affaire fuera del matrimonio a los 39 años. Aproximadamente siete años es el tiempo que, en general, transcurre antes de que una mujer casada decida tener una aventura. Una cifra que se sitúa en la media internacional.

¿Se acabó el amor?

La bióloga de la Universidad de Rutgers de Nueva Jersey, Helen Fisher, alega una justificación antropológica: “Tanto los mamíferos monógamos (solo un 3%) como las aves (un 90%), permanecen juntos solo el tiempo suficiente para criar a sus vástagos. Cuando los petirrojos jóvenes vuelan lejos del nido o los zorros que maduran abandonan la madriguera por última vez, sus padres también se separan”.

Por lo tanto, añadió, “los humanos conservan rastros de este patrón reproductivo natural. Esta estructura de cuidado permite que las parejas infelices se desintegren y encuentren un compañero más adecuado para tener más hijos”.

Bajones en la relación

El profesor Larry A. Kurdek, de la Universidad Estatal de Wright de Ohio, encuestó a 522 esposos y esposas una vez al año durante sus primeros 10 años de vida en común, a fin de medir la progresión de su felicidad conyugal. Descubrió que a los cuatro años se producía una caída de la misma bastante abrupta, y otra después de los siete.

Para Miren Larrazábal, psicóloga clínica, sexóloga y coordinadora del Grupo de Psicología y Sexología del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, “ese pico de los siete años coincide con una época en la que ya ha quedado muy atrás la etapa del enamoramiento (que suele durar alrededor de dos)”.

“En muchas ocasiones, las parejas suelen tener crisis entonces precisamente porque dedican poco tiempo a su relación”, describe.

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