Reiteradas organizaciones en defensa de los derechos humanos, abogados, activistas y dirigentes de la oposición venezolana, han solicitado la aplicación del protocolo de Minnesota, tras la muerte del concejal del Municipio Bolivariano Libertador de Caracas Fernando Alban.

Este protocolo, conocido como Protocolo Modelo para la investigación Legal de las Ejecuciones Extralegales, Arbitrarias o Sumarias, fue realizado en el año ’91 y fue adaptado por las Naciones Unidas para la investigación de muertes provocadas por el estado.

De acuerdo con la investigación realizada por el medio digital Contrapunto.com, el documento se aplica si “la muerte sobrevino cuando la persona estaba detenida, o se encontraba bajo la custodia del Estado, sus órganos o agentes”

Pero, ¿qué dice el Protocolo de Minnesota?:

Como punto de partida, el documento garantiza el derecho a la vida y promueve la justicia, “la rendición de cuentas y el derecho a una reparación mediante la promoción de una investigación eficaz de toda muerte potencialmente ilícita o sospecha de desaparición forzada”.

También establece algunas normas en caso de una muerte sospecha de desaparición forzada, así como un conjunto de principios y directrices para “los Estados, las instituciones y las personas que participen en la investigación”.

Se aplica en casos de actos u omisiones por parte del estado, “de sus órganos o agentes”, o puede ser atribuible al Estado, “en violación de su obligación de respetar el derecho a la vida”.
 También cuando la muerte sobrevino al momento de la persona estar detenida, “o se encontraba bajo la custodia del Estado, sus órganos o agentes”.

Asimismo, órganos internacionales como Interpol podrían estar en condiciones de dar apoyo a la investigación, y organizaciones humanitarias como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) “podrían ofrecer asesoramiento sobre mejores prácticas en materia forense para la gestión adecuada y digna y la identificación de los muertos en los contextos humanitarios”.

El Protocolo de Minnesota establece directrices claras sobre la autopsia. Una de ellas es el examen externo, que se centra en la búsqueda de indicios externos de lesiones, es en la mayoría de casos la parte esencial de la autopsia. “Hay que examinar la piel, dejar constancia del estado de la dentadura, evaluar si hay señales de hemorragia, fracturas, traumatismos, signos de ahogamiento, entre otros”.

La guía les es de mucho peso a los médicos forenses, que “están en una posición destacada para detectar casos de tortura, especialmente cuando llevan a cabo la autopsia de una persona que ha fallecido mientras estaba bajo la custodia del Estado”.

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