Como la “enfermedad silente” denominan los especialistas a la enfermedad renal porque sus síntomas se presentan cuando están en una etapa avanzada y puede causar una “Fallo renal”. Por tal razón, la Federación Nacional de Asociaciones para la lucha contra las Enfermedades del Riñón, destaca la importancia de realizar un diagnóstico precoz para evitar complicaciones, por lo que es recomendable prestar atención a los siguientes síntomas:

-Cambios en la micción como, por ejemplo, levantarse durante la noche a orinar (nocturia) o hacerlo con más frecuencia y en mayor o menor cantidad de lo normal.

-Cambios en el aspecto de la orina, como un color más claro o la presencia de sangre.

-Retención de líquidos, lo que da lugar a una mayor hinchazón de las piernas, los tobillos, los pies, la cara y las manos.

-Cansancio y fatiga ocasionada por la retención de líquidos.

-Anemia, en algunos casos, debido al fallo renal.

-Picor en la piel, también denominado prurito, provocado por la retención de tóxicos que pueden depositarse en la piel.

-Sabor metálico en la boca y un olor a amoníaco en el aliento, debido, todo ello, a una acumulación de la urea en la saliva.

-Náuseas y vómitos, además de pérdida del apetito o de peso

Es importante saber que uno de los factores riesgos para causar un fallo renal, son las enfermedades como diabetes e hipertensión arterial, si padeces de algunas de estas patología necesitas tener un control frecuente para evitar su agravamiento.

Además, reseña una publicación en Cuidate Plus, que existen otros factores que aumentan las probabilidades de padecer un fallo de este tipo, tales como enfermedades hereditarias, inmunológicas y algunos medicamentos como los antiinflamatorios o quimioterápicos.

Tipos de fallos renales

La Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón contempla tres tipos de fallos renales que deberán ser diferenciados.

Enfermedades denominadas prerenales y causadas por una falta de líquido en el riñón. Esta deshidratación suele estar provocada por, por ejemplo, un episodio de diarrea o un exceso de consumo de diuréticos.

Enfermedades renales que producen un daño directo al riñón, provocado por niveles altos de glucosa, hipertensión o una acumulación excesiva de colesterol. Estos problemas producen una lesión en el parénquima renal o en los vasos pequeños que riegan el riñón y causan la enfermedad renal.

Enfermedades postrenales provocadas por una obstrucción en la salida de la orina, daño que puede tener como origen patologías como la hipertrofia de próstata en varones o los cálculos renales.

Otro criterio de clasificación viene determinado por la duración de la enfermedad; en aquellas donde la función renal se ve suspendida durante días o semanas (insuficiencia renal aguda) y aquellas donde el problema se ve agravado de forma más duradera y progresiva (insuficiencia renal crónica).

¿Cómo se puede prevenir una enfermedad renal?

Para prevenir problemas renales, la Federación recomienda adaptarse a un estilo de vida saludable, es decir, incluyendo “recomendaciones cardiosaludables”.

Es necesario reducir el consumo de sal, ya que los alimentos de por sí ya la contienen, del mismo modo que se debe optar por evitar los excesos de grasa y otras sustancias nocivas como el alcohol o el tabaco.

“Los pacientes no deben anclarse en una dieta saludable y ya está. Ésta debe combinarse con rutinas de ejercicio físico y moderar el consumo de antiinflamatorios, sobre todo, en personas de edad avanzada”, asegura la Federación.

Del mismo modo, es importante realizar controles continuos de la tensión arterial y los niveles de glucosa, lo que ayudará a detectar patologías externas a los riñones y que puedan provocar insuficiencias renales.

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