Gustavo Castillo es un venezolano que salió huyendo de la crisis de su país. Actualmente, reside en Buenos Aires, Argentina, donde logró montar un negocio que va viento en popa.

Es dueño de una venta de donas y, según el diario argentino el Clarín, la empresa es bastante exitosa. La gente hace larguísimas colas para poder hacerse de una de sus “deliciosas donas”, las cuales cuestan entre los 50 y 60 pesos.

De acuerdo con el medio de comunicación, Castillo dice que no compite con otras empresas y se ha dado el caso de que diversas panaderías de la zona se ponen “celosas” y les da “rabia” que haya gente haciendo una fila de media hora para compra algo que, en resumidas cuentas, podría ser una factura.

El joven caraqueño vive en la Argentina desde hace ocho años y se considera primera camada de exiliados venezolanos. “Cuando me fui, Caracas todavía era bien chévere. Pero me fui porque estaba asustado, resignado…”, indicó, a lo que agregó que se fue a la nación sureña gracias a sus amigos, quienes lo convidaron a realizar el viaje hasta Buenos Aires.

Su negocio se llama Donut Therapy y parece ser el escenario indicado para la resurrección de la dona en Argentina.

Gustavo le contó al Clarín todas las cosas que tuvo que pasar y trabajar desde su llegada a Argentina. El joven señaló que trabajó en bares, bistrós, restaurantes, hasta que llegó al Hotel Faena, donde se hizo cargo de la cocina en los shows de tango.

“Estaba harto. Quería dejar la cocina. Cansado del maltrato y los sueldos de miseria”. En medio de la vorágine había un sabor recurrente que estaba faltando en su agria existencia porteña: el de la dona, un clásico de su país de origen donde, según cuenta, esa rosca puede llegar a ser el mate nuestro de cada día.

“La extrañaba”, comentó. Por eso cuando recibía el dato de dónde vendían donas, Castillo iba, clavaba el diente y… “Uffff”, una bola de fraile con forma redondeada y toda la pesada herencia de la panadería autóctona. “¡Esto no es una dona!”.

El domingo pasado a las 3 de la tarde había justas 42 personas esperando ser atendidas.

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