Hay personas que miran a otras por encima del hombro, haciendo que los demás se sientan inferiores. Muchas de esas expresiones son consideradas como desprecio.

Según reseñó el diario El Mundo, un estudio determinó que la aversión se desarrolla más entre los 6 y 12 años de edad, por lo que expertos recomendaron a los padres enseñar a sus hijos valores como el altruismo y el respeto, para evitar el acoso, el maltrato o la violencia.

Hay dos tipos de desprecio que son la aversión defensiva y la repulsa, los cuales son utilizados para salir de situaciones que son “potencialmente dañinas”.

La aversión defensiva permite que salgas de situaciones incómodas que no te hacen sentir cómodo, mientras que la repulsa permite que no violes las reglas sociales, es el desagrado hacia algo que no consideras correcto.

Quienes se sientan afectados por los llamados “despreciadores”, deben defenderse: No tienen que tomarlo de manera personal, porque se trata de la prepotencia e inseguridad del interlocutor.

Muéstrense firmes ante esas personas y háganle saber sus puntos de vista. No hay que perder las formas, mantengan la calma y no demuestren que su actitud les hiere. Firmeza al expresarse. La compasión “es el antídoto” ante ese sentimiento.

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